Reflexiones cotidianas A las sombras de Fidel

Reflexiones cotidianas  A las sombras de Fidel
En mis años de universitario el marxismo-leninismo estaba de moda. En la universidad la mayoría de los maestros o buena parte de los docentes de la Facultad de Ciencias Políticas y sociales de la UNAM estaban influidos por el pensamiento marxista y en el interior discurrían las diversas tendencias, desde marxistas dogmáticos, a troskistas o maoístas. Ya habían transcurrido los primeros veinte años de la revolución cubana y era un gran modelo y la inspiración para generar la revolución en todas partes. Cada año, cientos de estudiantes de diversas naciones partían hacia Cuba a cortar caña, en un acto de solidaridad con el pueblo cubano. Impregnado por ese espíritu revolucionario intenté enrolarme en una de esas brigadas, pero fue el año en que se canceló. El Che Guevara era el prototipo del guerrillero, del caballero águila que se quería emular y muchos se dejaban las barbas y querían enrolarse en alguna organización guerrillera. Fidel Castro el prohombre de la liberación de su pueblo, un gran político que con gran aplomo logró resistir los embates del imperialismo norteamericano. Los intentos de invasión promovidos por el gobierno norteamericano lo obligaron a aliarse a la ex URSS. Ese acercamiento incluyó la instalación de misiles rusos, hecho que estuvo a punto de provocar una nueva guerra, ahora nuclear.
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