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Pensamientos dichos… en voz alta "Puerto Vallarta, la ciudad turística que se destruye, construyendo"

Pensamientos dichos… en voz alta    "Puerto Vallarta, la ciudad turística que se destruye, construyendo"
 

Jorge L. López Ramos

Jane Jacobs fue una periodista y urbanista que se convirtió en una de las personas más influyentes en la forma de cómo vemos, en la actualidad, a las ciudades, su trabajo de activismo logro detener megaproyectos cuyo objetivo era el de cambiar el rostro de la ciudad de Nueva York, su ciudad de residencia desde los 18 años y de la cual se enamoró el resto de su vida, su obra “muerte y vida de las grandes ciudades” es un libro obligado para entender el urbanismo contemporáneo.

Y es que la pasión por nuestros espacios de vivienda, por nuestras ciudades debe de ser ilimitada, permanente y no solo temporal cuando se golpe nuestros intereses o la conveniencia nos mueva, la ciudad es el reflejo de la sociedad que la habita, de la forma en que esta se relaciona, la ciudad se construye entre todos, con el fin de que sea disfrutada por todos y no sea un asunto elitista de disfrute mayor a quien más dinero tenga, las ciudad es un conjunto de espacios con una utilidad variada que muestre un equilibrio que invite a la cohesión social.

Evidentemente las ciudades son el resultado de un proceso transformador que va desde su origen, normalmente rural, y que su destino final puede llegar a elevarse hasta la construcción de una megalópolis, este proceso de desarrollo implica la conversión de los espacios, pero no significa la destrucción de todo aquello que nos da identidad, que es parte de nuestra historia, que muestra nuestro origen y que difunde de manera callada nuestro pasado, cimiento de nuestro presente y futuro.

Puerto Vallarta es una ciudad turística en virtud de la vocación económica que tiene, en el turismo, la ciudad ha encontrado el fundamento de su crecimiento urbano y el desarrollo de sus actividades, el turismo es el lenguaje común entre la ciudad, sus habitantes y sus visitantes.

Desafortunadamente la ciudad ha experimentado un modelo turístico masificador, el enorme número de turistas que acuden a este destino han traído aparejado la necesidad de múltiples servicios que hagan más placentera su estancia en el destino, hospedajes, restaurantes, servicios turísticos y muchos más se multiplican a fin de dar respuesta a la necesidad de los visitantes e incluso de quienes deciden residir por tiempo más prolongado en la ciudad.

El desarrollo urbano con fines turísticos es quizás el más impactante para la ciudad y más aún cuando se realiza de forma arbitraria, alejado de la legalidad normativa, de un sistema de planeación congruente y dicho crecimiento se somete a la voracidad de desarrolladores que privilegian, sus ganancias económicas por sobre un modelo sustentable de desarrollo que otorgue beneficios para todos y no para unos cuantos.

La enorme necesidad de sistemas de hospedaje para dar respuesta a diferentes segmentos sociales ha generado que el turismo residencial haya crecido de manera estrepitosa en el destino, son múltiples y muy variadas las tipologías que han proliferado en el destino, hoteles, departamentos, tiempos compartidos, propiedades fraccionadas, segunda residencia y últimamente a través del sistema de economías colaborativas y las tecnologías de la comunicación los servicios de Airbnb entre otros se han ido apoderando del negocio del hospedaje turístico.

El desarrollo de las ciudades no es para nada malo, la tendencia mundial de generar ciudades verticales suena lógico tomando en cuenta el encarecimiento de las terrenos en centros turísticos, el tema es generar que ese crecimiento, que ese desarrollo inmobiliario se dé bajo principios claros y éticos de sustentabilidad, que se tome de ejemplo ciudades como Montevideo en Uruguay o Alicante en España en donde se ha logrado desarrollar una ciudad equilibrada, una ciudad incluyente, en donde abundan los espacios públicos, donde se motiva y propicia la cohesión social y esto por supuesto que eleva la calidad de vida de las personas y hace que el turista y el residente logren congeniar en un mismo espacio el interés común de disfrutar del espacio.

Las ciudades no deben de destruir sus orígenes, su historia, su identidad, su cultura y sobre todo sus recursos naturales para construir un espacio más moderno, sino por el contrario, deben de integrar este pasado tan significativo a la modernidad del presente para lograr el tan deseado y necesitado equilibrio urbano.

Lograr hacer coincidir que la ciudad tradicional y el moderno desarrollo se conjuguen para lograr que Puerto Vallarta se prepare para los retos del futuro, es aún posible, sepultar bajo los grandes edificios nuestra historia es restarle competitividad al destino, al final es mágico y romántico el imaginario de saber que al llegar a Vallarta encontraremos un espacio tradicional mexicano, se deben de generar las estrategias a partir del trabajo de investigación para otorgarle a la autoridad elementos confiables, válidos y debidamente sustentados para la correcta toma de decisiones, pero claro estos son solo pensamientos dichos… en voz alta

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