La Loca de la Casa

La Loca de la Casa
“En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida”. Federico García Lorca. Hoy que recorría el primer tramo de 54 kilómetros de la nueva autopista Jala – Vallarta, que hasta el momento llega a Compostela, me pregunté cuánto tardarían en concluir los restantes 130 kilómetros. Si tomamos en cuenta que el proyecto inició en el 2011, creo que todavía tendremos que esperar un buen rato. Y es que la diferencia entre una autopista de 4 carriles con acotamiento es tremenda si la comparamos con la vetusta carretera federal 200, que actualmente comunica a Compostela con Vallarta; una vialidad estrecha, curvas por montones, accidentes y retrasos, pues si le toca en (mala) suerte un vehículo tortugón delante, ya sea un tráiler, un torton o alguna carcacha pues ya estuvo; se forma una caravana interminable que avanza a vuelta de rueda. Otra cosa que me hizo sentir como en primer mundo es que de momento no están cobrando cuota, por lo que al menos por 54 kilómetros pude evitar esa sensación de estar siendo desplumado, tan frecuente en muchos mexicanos de ésta y todas las épocas. ¿Cómo será el proceso de construcción de carreteras en otros países?, me preguntaba, mientras admiraba el bello y seco paisaje montañoso Y la imaginación, que es la loca de la casa, comenzó a elaborar: Tal vez los peritos dicen: Hace falta una carretera que conecte Villa Marina con Ciudad Capital. Y el gobernante pregunta ¿cuánto cuesta? –Unos 13 mil millones de pesos, señor, contestan los calculistas. --¿Y cuánto tenemos? –9 mil millones, señor, informa el tesorero. –Muy bien, que se construya, y del impuesto a la gasolina tomamos los 4 mil restantes, ¿se puede?, pregunta el gobernante viendo a su ministro de Hacienda. –Sí señor, responde aquel, solícito. Podemos recortar un poco en algunas partidas no prioritarias. –Entonces, ¡que se haga! Ordena el gobernante… y se hace.
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