¿Fuego amigo?

¿Fuego amigo?

El pasado viernes el periodista Javier Alatorre, en el noticiero estelar de TV Azteca, hizo un llamado a la sociedad mexicana a no hacer caso sobre las cifras y recomendaciones de la Secretaría de Salud, en especial dijo que las diversas expresiones del subsecretario se han vuelto irrelevantes.

Al siguiente día, López Obrador salió a respaldar a López-Gatell y dijo que todos los mexicanos debemos seguir las recomendaciones de los especialistas, pero en un tono condescendiente dijo que “su amigo” Alatorre se había equivocado. Más tarde la Secretaría de Gobernación emitió un apercibimiento público para que la televisora cumpla con las disposiciones del Consejo de Salubridad General en el marco de la emergencia por esta pandemia y que manifieste públicamente su respeto a las disposiciones sanitarias implementadas en la Declaratoria de Emergencia Sanitaria. Ya para esa hora las redes estaban ardiendo y exigían la cabeza del periodista.

Ayer, en la conferencia mañanera, López Obrador recomendó que no hubiera ninguna sanción y que queden a salvo el derecho a manifestarnos y la libertad de expresión, incluso por encima de una irresponsabilidad. Dijo además que comentarios como los de Javier Alatorre “no hacen mucho daño” pues la población es muy consciente en el tema y que la mayoría de la población hace caso sólo a las recomendaciones que hace él como presidente y a las autoridades federales de Salud.

Qué difícil debe ser estar en los zapatos de Hugo López-Gatell. Es un distinguido médico y reconocido epidemiólogo que se ha convertido en la cabeza en la lucha contra el coronavirus. Por otra parte, también es el vocero de la presidencia en materia sanitaria y el experto encargado de informar a la sociedad sobre el combate de la epidemia.

Ahora tiene que sortear no sólo con las noticias falsas que abundan en las redes, sino con un supuesto ataque al interior del propio gobierno: Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, ha sido un aliado del presidente y quien se ha beneficiado de esa relación, pues la administración de López Obrador le ha otorgado varios contratos a sus empresas, como el firmado recientemente con la SEP, y el presidente lo nombró asesor en su comité del sector privado.

Sin embargo, el empresario ha presionado para que se levanten las medidas de distanciamiento social para no dañar la economía, aún en contra de lo realizado por la mayoría de los empresarios del país.

Este asunto puede interpretarse de diversas maneras, por un lado se puede pensar que se trata de un intento por presionar al presidente para que minimice el problema de la pandemia y no haya afectación económica; por otro, que sea un fuego amigo planeado para unir a todas las fuerzas contra un enemigo común y que todos respalden al gobierno. Una tercera es la idea de la caja china que se crea para distraer de algún asunto más relevante. ¿Será que se trata de fuego amigo o de una verdadera decisión en el gobierno federal? El tiempo lo dirá.

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