El Salario del Miedo

El Salario del Miedo
“Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena”. --Joaquín Sabina. Platicaba alegremente con Jesús, mi peluquero,mientras me cortaba el cabello; una de esas pláticas ligeras y simplonas que sólo se entablan en circunstancias como ésa. Entonces, entre los detalles de la charla él me reveló algo que me llamó la atención. Me dijo que tenía una hija viviendo en la ciudad de México. ¿Y no la has ido a ver? –le pregunté. “No”, respondió escueto. Imaginando que tal vez era una hija de la que las circunstancias lo habían alejado, y con la confianza que me dan muchos años de amistad le pregunté: ¿Y por qué no vas a verla? Lo que me contestó me dejó pensando: “Porque me da miedo ir a la ciudad de México… cuando viví allá me asaltaron 12 veces; la última fueron policías”. Recordé: la familia de mi novia acostumbraba ir a Acapulco; por supuesto, desde hace dos o tres años ya no lo hacen más; ¿el motivo? Acierta usted: el miedo. Miedo a que les pase algo, a que les roben, a quedar en medio de un fuego cruzado, a que les alcance un destino terrorífico. ¿Usted, por ejemplo, se animaría a visitar la ciudad de Reynosa, en Tamaulipas? ¿Le parece que la ciudad de Culiacán, donde fue acribillado el periodista Javier Valdez Cárdenas, es segura? ¿Se le antoja visitar el hermoso estado de Puebla, en una de cuyas carreteras fue asesinado un bebé durante un asalto, o donde una banda de huachicoleros disparó contra el ejército, matando a un soldado por la espalda, antes de que otro militar ejecutara de un tiro en el cráneo a un adversario postrado en el piso? ¿Le gustaría tener que pasar por Ecatepec donde abundan los asaltos con violencia y los feminicidios, o visitar Veracruz, segundo lugar nacional en crímenes por homofobia?
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