Arranque tropezado: Luis Munguía acumula polémicas en sus primeros seis días de 2026

Foto: Especial
El inicio de 2026 no ha sido sencillo para el presidente municipal de Puerto Vallarta, Luis Munguía.
En apenas seis días, su administración quedó envuelta en una serie de decisiones que despertaron críticas ciudadanas, cuestionamientos políticos y señalamientos sobre la conducción del gobierno local.
El primer foco de tensión surgió con los nuevos nombramientos en el gabinete municipal. Munguía anunció la creación de tres nuevas gerencias y ocho direcciones, una reestructura que, lejos de enviar un mensaje de eficiencia, abrió el debate sobre el crecimiento de la burocracia.
Entre los cambios, causó polémica el ascenso de Natalia Montaño Ruelas, quien pasó de auxiliar de Tesorería a subdirectora de Servicios Turísticos y Atención al Visitante.
El nombramiento no pasó desapercibido, ya que Montaño se hizo viral meses atrás tras su participación en un show del comediante Franco Escamilla, donde declaró que “se la pasaba bien” en su trabajo, episodio que generó críticas sobre profesionalismo y mérito en la función pública.
La segunda controversia llegó con los resultados de la encuestadora Massive Caller. En su medición de enero, Luis Munguía registró apenas 39.3% de aprobación ciudadana, colocándose en el séptimo lugar del ranking entre alcaldes evaluados.
En percepción de confianza obtuvo 18.3% y en percepción de seguridad 23.1%, cifras que reflejan un arranque debilitado frente a la opinión pública y que contrastan con las expectativas generadas al inicio de su gestión.
El tercer episodio ocurrió en el Cabildo. La noche del lunes 5 de enero, el Ayuntamiento aprobó la iniciativa para crear un nuevo Reglamento Orgánico del Seapal Vallarta.
Aunque el documento incorpora principios de derechos humanos, transparencia y permite sesiones virtuales del Consejo, la propuesta también contempla la inclusión de más puestos, lo que reavivó cuestionamientos sobre el crecimiento administrativo en un organismo clave como el del agua potable.
Con esto, el arranque de 2026 deja a Luis Munguía bajo una presión temprana y creciente: decisiones administrativas cuestionadas, indicadores de aprobación por debajo del 40% y cambios estructurales en organismos estratégicos como Seapal colocan a su gobierno bajo el escrutinio público.




