El mercado laboral de EU se enfrió en 2025

El mercado laboral, que ya mostraba signos de desaceleración a principios de 2025, se enfrió drásticamente a medida que la contratación se estancó en la mayoría de los sectores, un retroceso que los economistas atribuyeron a la gran incertidumbre (en parte debido a los importantes cambios en las políticas comerciales y de inmigración), así como a la persistente inflación y las altas tasas de interés.
Los economistas esperaban una creación neta de 55.000 puestos de trabajo en diciembre y que la tasa de desempleo descendiera al 4,5 %, tras haber alcanzado un máximo de cuatro años del 4,6 % en noviembre.
Asimismo, es importante resaltar que, la Suprema Corte dio luz verde al gobierno de Donald Trump de despedir a los trabajadores del sector público, por lo que se espera que se sigan destruyendo empleos del sector público en los próximos meses, que, de continuar con la misma tendencia a la baja, llevaría al número de empleados federales a niveles no vistos desde el 2007.
Cabe destacar que el subsector de servicios educativos y de salud mostró una fuerte creación de empleo en los últimos años, en buena parte como consecuencia de los contratos con el gobierno, contribuyendo cada vez más con la creación total de empleo. En 2022, solamente el 14.3% de las posiciones laborales creadas fueron por este subsector.

Durante 2025, el mercado laboral de Estados Unidos dejó atrás el dinamismo extraordinario que mostró en los años posteriores a la pandemia.
Aunque no se trató de un colapso ni de una crisis de empleo, sí fue evidente un enfriamiento gradual, consistente con una economía que comenzó a desacelerarse de forma ordenada. A mi juicio, este ajuste no solo era previsible, sino necesario tras un periodo de fuerte sobrecalentamiento.
Uno de los principales indicadores de este enfriamiento fue la menor creación de empleo mensual. A diferencia de 2022 y 2023, cuando la economía estadounidense generaba cientos de miles de puestos de trabajo de manera sostenida, en 2025 el ritmo se moderó.
Las cifras mostraron avances más contenidos y, en algunos meses, revisiones a la baja, lo que reflejó una demanda laboral menos agresiva por parte de las empresas.
La tasa de desempleo, si bien se mantuvo históricamente baja, dejó de mejorar y comenzó a estabilizarse. Este comportamiento rompió con la narrativa de un mercado laboral extremadamente ajustado, donde los trabajadores tenían un poder de negociación inusualmente alto.
En 2025, el balance entre oferta y demanda de trabajo empezó a normalizarse, reduciendo presiones excesivas sobre salarios y costos laborales.
Otro elemento clave fue la desaceleración del crecimiento salarial. Tras varios años de aumentos por encima de su promedio histórico, los salarios empezaron a crecer a un ritmo más moderado.
Esto no implicó una pérdida del poder adquisitivo generalizada, pero sí una señal clara de que las empresas ya no enfrentaban la misma urgencia por atraer y retener talento a cualquier costo.
Desde mi perspectiva, este ajuste fue una de las señales más claras de que el mercado laboral estaba respondiendo a las condiciones monetarias más restrictivas.
El papel de la Reserva Federal fue determinante. Las tasas de interés elevadas, mantenidas durante buena parte de 2025, cumplieron su objetivo de enfriar la economía sin provocar un deterioro abrupto del empleo.
Sectores sensibles al crédito, como la construcción, la tecnología y algunos servicios profesionales, mostraron una mayor cautela en contrataciones, mientras que áreas como salud y servicios básicos se mantuvieron relativamente resilientes.
También se observó un aumento en la duración promedio de la búsqueda de empleo, especialmente en posiciones de mayor calificación. Esto sugiere que, aunque seguían existiendo vacantes, las empresas se volvieron más selectivas, priorizando productividad y eficiencia sobre crecimiento acelerado.
En mi opinión, este cambio marcó el fin de un ciclo laboral excepcionalmente favorable para los trabajadores y el inicio de una etapa más equilibrada.
En conclusión, el enfriamiento del mercado laboral estadounidense en 2025 no debe interpretarse como una señal de debilidad estructural, sino como parte de un proceso de normalización económica.
Estados Unidos pasó de un mercado laboral sobrecalentado a uno más sostenible, alineado con un crecimiento moderado y una inflación más controlada. Desde mi punto de vista, este ajuste sentó las bases para una expansión más estable en el mediano plazo, aunque con menos exuberancia que en años anteriores.




