Entre abanicos y en el malecón de Puerto Vallarta se juran amor eterno 303 parejas
Los “matrimonios colectivos” ya son una tradición en Puerto Vallarta, representan la oportunidad de legalizar su relación las parejas que viven en unión libre, de manera simplificada y gratuita. Este año la ceremonia fue por vez primera en el Teatro al Aire Libre “Aquiles Serdán”, los famosos Arcos del Malecón, teniendo como fondo un maravilloso atardecer frente a la bahía, lo que provocó el uso de prácticos abanicos de mano, para mitigar el calor y los rayos del sol, dando un toque especial al evento.
Un total de 303 parejas dieron certeza jurídica a su relación, gracias a la organización del Ayuntamiento de Puerto Vallarta a través de su oficialía del Registro Civil, que dirige Luis Alemán.
Como testigos y padrinos de honor fungieron el alcalde Luis Ernesto Munguía y la presidenta del Sistema DIF, Lucía “Lucky” Carmina Michel, quienes dieron emotivo mensaje y felicitaciones a los contrayentes.
Temprano llegaron los novios, algunos ya de la tercera edad, otros jóvenes, pero todos con la misma ilusión, incluso muchas novias llegaron con velo y ramo. También hubo parejas de la comunidad LGBT, pues igual fueron matrimonios igualitarios.
Sin poder ocultar su emoción se dieron el anhelado “sí acepto”, con la satisfacción de regularizar su estado y ahora sí ser marido y mujer oficialmente, con todos sus derechos y obligaciones.
Entre los recién casados estuvieron Carlos Ruelas e Ilse Morales, quienes llevan más de dos décadas de compartir sus vidas.
Ilse compartió: “Tenemos 23 años juntos y decidimos casarnos porque creo ya era momento por nuestras hijas y porque tenemos que cerrar un ciclo como pareja y continuar caminando juntos”.
Carlos se sinceró: “Pues estoy en shock, pero se siente bonito, por mis hijas también están allá viéndonos, es un ejemplo que se les da a los hijos también, es muy agradable”.
En su mensaje, el presidente municipal los felicitó y exhortó a construir en pareja la familia ideal en un proyecto de vida con amor hasta que la muerte los separe.
“En este momento confiar en nuestro gobierno, para que sea testigo y que podamos vivir esta experiencia inigualable el día de hoy con la persona que más aman, con la persona que están dispuestos a dedicarles el cariño, la paciencia, la comprensión y sobre todo el firme anhelo de vivir con muchísima entereza, amor y desde luego construir en esta ruta una gran familia”, externó.
En el momento solemne, Munguía les pidió ponerse de pie, les tomó su juramento; tomados de las manos se aceptaron como únicos y legítimos esposos, prometieron amarse, respetarse, ser fieles y cuidarse todos los días de sus vidas; en medio de aplausos se besaron.
Como en toda boda, no faltó el brindis, pastel y regalos para el hogar.




















































