Entre cantos y consignas, mujeres alzan la voz en marcha del 8M en Puerto Vallarta
Cientos de mujeres tomaron las calles para conmemorar el Día Internacional de la Mujer y alzar la voz contra la violencia de género.
Desde minutos antes de las cinco de la tarde comenzaron a reunirse en el Parque de las Mujeres, ubicado sobre el boulevard Francisco Medina Ascencio, en la esquina con el libramiento Luis Donaldo Colosio. Poco a poco el espacio se fue llenando de participantes hasta que, alrededor de las 5:30 de la tarde, más de 500 mujeres ya se encontraban organizadas y listas para iniciar el recorrido.
El contingente avanzó por el carril central del boulevard Francisco Medina Ascencio con destino al centro de la ciudad.
El trayecto continuó por el paseo Díaz Ordaz, recorriendo todo el Malecón hasta concluir en los emblemáticos Arcos del Malecón.
El color morado dominó el ambiente desde el inicio.
Niñas con vestidos y playeras de ese tono, mujeres con prendas moradas y paliacates verdes, así como pancartas con diversos mensajes, formaron parte del paisaje de esta manifestación que buscó visibilizar problemáticas como la violencia de género, los feminicidios y las violaciones a los derechos de las mujeres.
Entre las asistentes se encontraban mujeres víctimas de violencia, colectivas de buscadoras, madres acompañadas de sus hijas e hijos, jóvenes, adultas mayores y también un contingente mixto integrado por hombres que decidieron sumarse a la causa.
Durante el recorrido, las voces resonaron con fuerza entre cantos y consignas como “El que no brinque es macho”, “Gobierno opresor” y “¡Justicia!”.
Miradas firmes y decididas reflejaban la determinación de mujeres que salieron a las calles para exigir un alto a la violencia.
Entre quienes marchaban también se encontraban padres de familia que han perdido a sus hijas víctimas de feminicidio, así como madres que continúan buscando a sus hijos desaparecidos, aferradas a la esperanza de encontrarlos con vida.
La movilización también estuvo marcada por la presencia de niñas y niños que han crecido sin sus madres, así como familiares y amigas de víctimas que caminaron juntas con un mismo objetivo: exigir justicia y que los casos no queden en el olvido.
Entre las participantes estuvo Marianela, quien compartió que decidió marchar motivada por las experiencias de violencia que ha vivido.
Relató que durante su infancia fue víctima de abuso sexual por parte de una familiar y que hace tres años presenció un intento de feminicidio contra su madre por parte de su propio padre.
Para ella, participar en este tipo de manifestaciones representa un acto de resiliencia.
“Todo lo que terminas viviendo te hace más fuerte”, expresó.
También lamentó que cuando era niña no pudo denunciar el abuso que sufrió, ya que la decisión quedó en manos de sus padres, quienes optaron por guardar silencio por tratarse de un familiar.
En el caso del intento de feminicidio contra su madre, explicó que sí hubo una denuncia ante la Fiscalía; sin embargo, cuestionó la respuesta de las autoridades, señalando que la reparación del daño que tuvo que pagar su padre fue de apenas 15 mil pesos.
A pesar de ello, Marianela considera que las marchas del 8M representan un avance importante. “Antes las mujeres no podíamos expresarnos. Ahora podemos luchar por lo que nos pasó y para que alguien más no tenga que vivirlo”, dijo.
También hizo un llamado a quienes critican estas movilizaciones, señalando que muchas de las leyes y avances en derechos han sido resultado de estas luchas.
“Es muy fácil juzgar desde el privilegio. Estas marchas no solo ayudan a las mujeres, también ayudan a que los hombres puedan reconocer y expresar situaciones de abuso que muchas veces callan por vergüenza”, añadió.
Otra de las participantes fue Rosy Guillén, integrante del colectivo 50 más 1, una organización de mujeres con presencia nacional e internacional.
Señaló que su participación responde al compromiso de apoyar causas que buscan garantizar la seguridad y los derechos de las mujeres.
Recordó que dentro del propio colectivo han enfrentado la pérdida de una compañera, Irma Fregoso, quien fue asesinada de manera violenta, hecho que dijo refuerza la necesidad de seguir levantando la voz.
“Todas las mujeres debemos apoyar estas causas, no solo el 8 de marzo, sino todos los días. Tenemos que luchar por nuestras niñas, nuestras hijas, nuestras sobrinas y por todas las mujeres”, expresó.
La marcha concluyó poco después de las siete de la noche en los Arcos del Malecón, donde representantes de distintos colectivos tomaron la palabra para compartir mensajes de aliento y reiterar la exigencia de justicia.
En ese punto se realizó también un pase de lista en memoria de mujeres víctimas de feminicidio, nombrando a aquellas cuya voz fue silenciada por la violencia.
Entre aplausos, consignas y muestras de solidaridad, la jornada cerró con un mensaje contundente: la lucha continúa y la voz de las mujeres seguirá resonando en las calles hasta que haya justicia.

















