Un Lamborghini acuático surca las olas de Puerto Vallarta

Foto: Eddy Sanjuán
El paisaje habitual de yates y lanchas en la Marina Vallarta se vio interrumpido por una imagen digna de una película de acción o de un video musical en Dubái. Un espectacular Lamborghini SVJ Roadster fue captado deslizándose sobre el agua, desafiando la lógica de cualquier espectador desprevenido. Aunque a primera vista parecía que un millonario decidió sacrificar su motor italiano en el salitre del Pacífico, la realidad es técnicamente igual de fascinante: se trata de un JetCar.
Esta embarcación de recreo de lujo es una réplica visual meticulosa del icónico modelo de la casa de Sant’Agata Bolognese. El vehículo acuático imita la carrocería del Lamborghini Aventador SVJ Roadster con una precisión asombrosa. Desde su diseño open-top sin techo hasta el alerón trasero tipo carbono y las molduras estáticas de 20 pulgadas que simulan los rines originales, este juguete tecnológico está diseñado para robar todas las miradas en la bahía.
Un #Lamborghini acuático surca las olas de #Puerto Vallarta 🌊🚗 #Lujo
Crédito: Videos de Eddy Sanjuán
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Fabricado íntegramente en fibra de vidrio de alta resistencia, el casco cuenta con un recubrimiento de gel náutico que lo protege de la corrosión. Sin embargo, bajo el capó no ruge un motor V12, sino el corazón de una moto acuática de alto rendimiento. Estos vehículos suelen estar equipados con motores Yamaha de 1.8 litros, capaces de entregar entre 180 y 250 caballos de fuerza. Gracias a su sistema de propulsión a chorro, este Lamborghini marino puede alcanzar velocidades de hasta 110 kilómetros por hora sobre el espejo de agua.
La experiencia de manejo es pura adrenalina. El piloto controla la dirección mediante un volante deportivo vinculado a la boquilla del jet, mientras que la aceleración se opera con pedales, simulando la conducción en tierra. Para completar el ambiente festivo, la unidad avistada cuenta con un sistema de sonido Bluetooth marino y luces LED de cortesía que generan un efecto de neón bajo el chasis.
El valor de mercado de estas exclusivas piezas oscila entre 40 mil y 60 mil dólares. En moneda nacional, poseer este capricho cuesta cerca de un millón de pesos. Aunque visualmente rompe esquemas, legalmente se registra ante la Capitanía de Puerto como una moto acuática o embarcación menor de recreo.
Puerto Vallarta se consolida así como un destino de alta gama donde la ingeniería visual y el lujo extremo encuentran el escenario perfecto para conquistar las olas.




