La obligación de opinar

La semana pasada tuvo lugar una marcha que bien pudo llamarse la marcha de la furia en la urbe capital de las marchas, la Ciudad de México. Donde más allá de todo lo dicho, o visto, puedo aportar en la obviedad de que visibilizó una de las grandes deudas que se tienen en este país: la violencia en extremo contra las mujeres (muchos llegando al desenlace de la muerte incluso).

De entre lo mucho que he leído al respecto de este evento, rescato unas palabras de Conversa Mujeres Mx, en el sentido de que por primera vez al verse reflejadas las unas con las otras no sentían miedo en la ciudad, una figura interesante que los expertos del tema deben tratar.

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