La Navidad también se vive en el Reclusorio de Vallarta

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El espíritu de la navidad traspasó los grandes muros del Reclusorio de Puerto Vallarta, donde 582 personas privadas de su libertad; 40 mujeres y 542 hombres han celebrado ya las tradicionales posadas, con la natural nostalgia por no estar al lado de sus seres queridos. El 24 de diciembre les ofrecerán una cena especial.

El director de este centro penitenciario, ubicado al norte de la ciudad, maestro Jorge Eduardo Diaz Santana Vázquez, con satisfacción indicó que se mantiene trabajando en el proyecto de Segunda Oportunidad; a lo que este tipo de festejos abonan en el estado de ánimo de los internos, quienes se motivaron hasta en la preparación de pastorelas y divertidas coreografías. 

Reclusorio de Puerto Vallarta

“Gracias al apoyo de instituciones como Alcohólicos y Narcóticos Anónimos, así como de empresarios, pudimos festejarles con las tradicionales piñatas, pasteles, bolos de dulces, trajimos música para ellos. Festejamos tanto el área de varones, donde por primera vez hicimos una posada general, antes se hacían por módulos, la gente se puso muy contenta, igual hicimos con las mujeres y el día de hoy concluimos con la última de nuestras posadas, en la comunidad terapéutica, donde luchan día con día por las adicciones que tuvieron en el pasado y no recaer”, destacó el licenciado Díaz Santana. 

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Muy especial es la celebración en el módulo 6 de la Clínica Terapéutica. Aquí se encuentran 36 internos, luchando por salir de sus adicciones; algunos ya lo lograron y apoyan a sus compañeros a vivir con salud y plenitud, con el respaldo y guía del cuerpo médico del Reclusorio, así como del Centro de Integración Juvenil, Alcohólicos Anónimos, Neuróticos Anónimos, y otros voluntarios cuyos padrinos cooperaron para celebrar esta singular posada. 

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Los mismos internos de acuerdo con sus posibilidades, adornaron el jardín, con escarcha, esferas, renos y nochebuenas.
Armando está encerrado en el penal desde hace 3 años. Al igual que varios de sus compañeros después de un tratamiento integral, ya con sobriedad, buenos hábitos, metas definidas, y sobre todo con responsabilidad, se dice listo para reintegrarse a la sociedad; no le apena decir que dejó de hurtar y consumir drogas. 

Es casado, con tres hijos. Emocionado, dice recobró su autoestima, ganas de vivir, confianza y comunicación con su familia, a quienes hoy escucha y anima. Compartió su sentir de estar preso en fechas tan especiales:

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“Tego dos sentimientos; puedo sentirme frustrado o bien, yo decido ponerme bien porque estoy sano, sin consumir… me pongo un poco triste porque no estoy en estas fechas con mis hijos para poderles decir feliz navidad, pero estoy sano, con la bendición de volver a hacer las cosas bien, Dios me va a dar la oportunidad de salir, no puedo hoy renegar, estoy sobrio, con un trabajo, mi familia está allá atrás y contentos por que me ven sobrio, tengo mi proyecto de vida para cuando me den mi libertad”, compartió Armando.  

Después una terapia grupal, oraron, participaron de divertidos concursos, quebraron piñatas, sacaron a su niño interior y se lanzaron por los dulces; compartieron una sabrosa carne asada, pastel.

Reclusorio de Puerto Vallarta

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Miguel González Guerra