La Llamada que Nunca se Hizo

La Llamada que Nunca se Hizo
Lunes 15 de mayo, 17:00 horas, oficinas del comité de campaña del PRD en Toluca, Estado de México; en torno a la mesa de juntas del cuarto de guerra se encuentran sólo el candidato a gobernador Juan Zepeda, el presidente del comité estatal Omar Ortega y el coordinador de la campaña Luis Sánchez; frente a ellos, los dos representantes de la prestigiada (y costosa) casa de encuestas acaban de terminar su presentación; cierran sus lap-tops. El candidato toma la palabra: ¿Es irreversible? --pregunta, muy serio. –“Sí, totalmente” –contesta el sondeador; “las tendencias se mueven ya muy lento y faltan poco más de 15 días… vamos a finalizar en tercer lugar”. --¿Y entonces no sabemos quién se la va a llevar, Delfina o Pelmazo? –indaga el candidato, refiriéndose a su contrincante varón con el apodo con que cariñosamente se refiere a él. –“No, no lo sabemos, señor… es un empate técnico”, asegura el encuestador. --De acuerdo, amigos, muchas gracias; ya saben, mucha confidencialidad, aunque seguro ya todos tienen los mismos números. Los encuestadores salen del cuarto de guerra; el candidato descuelga la extensión y ordena a su secretaria: “Comuníqueme con la maestra Delfina, a su celular”. Su coordinador de campaña y el dirigente estatal de su partido se le quedan viendo con un gesto de extrañeza; las palabras que escuchan difícilmente se les borrarán de la memoria.
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