La ciudad imaginadaCiudades genéricas y paisajes comunes

Las ciudades van modelando su identidad en función del lugar donde se ubican, adaptándose a las condiciones particulares del clima, respondiendo a los avances tecnológicos y como resultado de los valores de la sociedad que las construyen.

Por esta suma de sucesos, cada ciudad es diferente y especial, a pesar de que cuentan con los mismos elementos, requiriendo espacios diferenciados para trabajar, habitar, circular y recrearse. De esta manera, París tiene su sello característico como también acontece con sitios como Nueva York o la Ciudad de México.

Las distinciones de cada urbe eran fáciles de identificar cuándo el mundo se contenía en límites estrechos, algo que sucedía con frecuencia en la antigüedad, pero ahora nos enfrentamos a fronteras cada vez más difusas y porosas, resultando en lugares que van perdiendo los rasgos de autenticidad y singularidad que los caracterizan.

Cuando las ciudades parecen iguales podemos considerarlas como “genéricas”, en particular cuando tenemos la sensación de que ya hemos estado ahí y conocemos hasta los rincones más secretos.

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