La ciudad imaginada250 utopías

La ciudad imaginada250 utopías
Con la colaboración del día de hoy, esta columna cumple doscientas cincuenta apariciones ininterrumpidas. Hace casi cinco años comenzamos con la aventura de reflexionar, desde una mirada crítica, sobre el devenir de la ciudad y la arquitectura en la zona metropolitana de la Bahía de Banderas. En este periodo, hemos visto a una aldea global que se niega a modificar las estructuras de consumo y apuesta por la acumulación económica de unos cuantos en detrimento de amplios contingentes pauperizados. Estas decisiones están causando impactos en la relación con el medio natural y el territorio, traducido en tensiones expresadas en el cambio climático, la pérdida de cobertura vegetal y un incremento inusitado de la pobreza. La acumulación en pocas manos de los bienes comunes también deja su marca en la forma en que vivimos en las urbes, donde parece aumentar la desigualdad territorial, la segregación residencial y la gentrificación. A pesar de los esfuerzos por implementar políticas públicas para equilibrar los desajustes, parece que la partida está ganada a favor del capital económico, que seguirá ampliándose ilimitadamente ante la mirada complaciente del estado y los gobernantes.
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