La ciudad imaginada Turismo-fobia.

La ciudad imaginada Turismo-fobia.
  El turismo se ha consolidado como una de las principales actividades del mundo contemporáneo y medio privilegiado para la acumulación del capital. En 1950 se registraron 25 millones de viajes turísticos, veinte años después eran 250 millones de personas, 536 millones en 1995 y el año pasado se llegó a los 1, 235 millones de viajeros con datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT).  La capacidad de resistencia de los destinos se está agotando en la esfera natural y social. Dado que las prácticas turísticas son un poderoso medio de generación económica, las transformaciones son justificadas como un daño colateral que deberíamos agradecer.         En México, el turismo se adoptó como una palanca de desarrollo en la segunda mitad del siglo XX con tres objetivos principales: 1) promover el crecimiento regional en ciertas zonas del país; 2) captar divisas; 3) generar empleo. Si observamos los resultados económicos, se cumplieron los objetivos del Estado mexicano. Hoy, el país se ubica entre los diez primeros en la recepción de turistas internacionales mientras que más de dos millones de nacionales viven directamente del turismo, regiones como la Rivera Maya se han potenciado y más del 8% del PIB es aportado por el sector.         La oferta recreativa mexicana descansa en el poderoso imaginario de nuestra cultura ancestral y diversidad regional distribuyéndose en resorts de sol y playa, pueblos mágicos, ciudades coloniales, ciudades para hacer negocio, turismo de naturaleza y hasta turismo médico.
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