La ciudad imaginada Ocurrencias

La ciudad imaginada    Ocurrencias
    La historia urbana y arquitectónica de Puerto Vallarta está plagada de ocurrencias, sueños y mafufadas de gobernantes, empresarios y más de algún hijo de vecino. La ausencia de un proyecto colectivo de ciudad, construido en comunidad y consensado por muchos ha alentado que vayamos creciendo en partes, en fragmentos desvinculados. Pero ello no sucedía cuando se fundó nuestra ciudad. Desde 1851 y hasta la segunda mitad del siglo XX, Puerto Vallarta se modeló con una visión colectiva que alcanzó un alto nivel estético materializado en construcciones serranas acordes con el clima, la geografía y la identidad vallartense. La autenticidad e inocencia imprimieron un paisaje seductor que maravilló a los primeros visitantes que arribaron al destino. El "pueblito mexicano" era congruente con la vida cotidiana de sus autores. No había falsas pretensiones ni deseos de impresionar a nadie. Una muestra es el Templo de Guadalupe, excelente construcción popular que alcanzó altos niveles de belleza y funcionalidad. Hoy el principal templo católico del municipio y un poderoso símbolo comunitario y turístico
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