Juan Carlos “Meño” Rodríguez; una historia de superación con diabetes

Puerto Vallarta.- Hoy se conmemora el Día Mundial Día Mundial de la Diabetes, instaurado en 1991 por la Organización Mundial de la Salud, para crear concientización sobre esta enfermedad, pues se calcula que cada año fallecen más de 3 millones por este padecimiento. de ahí su enfoque en la educación acerca del diagnóstico a tiempo y el buen manejo de la misma.

“Me daba mucho miedo que me amputaran una pierna, me imaginaba una vida de diabético y me veía como las personas que han estado muy afectadas porque no se han sabido cuidar…y decía yo no quiero que me pase eso”

En Puerto Vallarta es considerable el número de diabéticos, tan solo en los Centros de Salud de la VIII Jurisdicción Sanitaria atienden a 3,231 diabéticos, más los usuarios IMSSS, ISSSTE y pacientes de médicos particulares, entre ellos Juan Carlos Rodríguez Robles, el popular “Meño” de El Pitillal, coreógrafo y funcionario público, quien hace 10 años pesaba 164 kilos, pero tras enterarse de su enfermedad bajó a 84 kilos. Nos cuenta su testimonio, de como lo asimiló y controló.

Tiene 39 años de edad, recuerda cuando tenía 29 fue a un paseo a Guadalajara, en un centro comercial se encontró un puesto de pruebas rápidas: “En aquel tiempo yo estaba muy obeso, pero también tenía muy buena condición física, daba clases de zumba, bailaba mucho…y se me ocurrió hacerme el examen, sabía que estaba sano, pero salí con 255 de glucosa, me dijeron tenía hacerme un chequeo de sangre profesional…ese día me sentí nervioso, muy triste por lo que pudiera pasar”.

Los análisis arrojaron positivo en los niveles altos de azúcar. Fue inmediata la depresión, después aprendió a vivir con la enfermedad, ha hecho distintos tratamientos, incluso de medicina alternativa y vegano, además de consultas con endocrinólogo y lo que le dan en el IMSS. Hoy dice sentirse muy bien, pero tuvo que superar momentos tristes y desesperación.

Tuvo fuerte crisis, enflacó por la preocupación: “Me daba mucho miedo que me amputaran una pierna, me imaginaba una vida de diabético y me veía como las personas que han estado muy afectadas porque no se han sabido cuidar…y decía yo no quiero que me pase eso”
Le sirvió bastante platicar con otros diabéticos que le aconsejaron como cuidarse, y recibir muchas muestras de apoyo. Subrayó es importante primero aceptar la enfermedad, muchas veces como consecuencia por malos hábitos de alimentación y genético, pero que se puede controlar y tener mejor calidad de vida, sobre todo cuidando la dieta, haciendo ejercicio y elevar su estado anímico.

De sus 11 hermanos, solo dos no son diabéticos: “Y hay una red de apoyo muy bonita en mí familia, para mí eso es muy importante, lo he superado de la mano con ellos, de hecho hacemos nuestros tours al médico, agendamos citas juntos, nos llamamos que tenemos un club de abejas, tratamos de hacerlo de manera agradable y simpática”, comparten además comidas especiales o se juntan a comer fruta picada.

Para quienes no tienen el apoyo familiar, recomendó buscar un club de amigos, y entre sus metas está crear una asociación civil con diabética, de autoayuda y convivencia.

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