Inundaciones en el sureste de Brasil dejan al menos 25 muertos y decenas de desaparecidos

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La furia de la naturaleza ha golpeado duramente al sureste de Brasil. Intensas inundaciones en el estado de Minas Gerais han cobrado la vida de al menos 25 personas, mientras los equipos de emergencia mantienen una búsqueda desesperada de 43 desaparecidos tras el temporal que azotó la región desde el pasado lunes.
Las ciudades de Juiz de Fora y Ubá, ubicadas a unos 310 kilómetros al norte de Río de Janeiro, se convirtieron en el epicentro de la catástrofe.
Según los reportes oficiales, el desbordamiento de ríos y los deslaves obligaron la evacuación inmediata de 440 residentes, quienes perdieron sus hogares ante el avance del agua y el lodo.
Rescate contra reloj y lodo
El departamento de bomberos local ha difundido imágenes críticas que muestran calles totalmente anegadas y cauces fluviales fuera de control. El bombero Demetrius Bastos Goulart advirtió que las maniobras de auxilio serán complejas y tardadas.
“Hay una gran cantidad de lodo en los deslizamientos; debemos trabajar con mucha precisión para evitar daños a las posibles víctimas”, declaró el rescatista de 47 años.
Por su parte, la alcaldesa de Juiz de Fora, Margarida Salomão, confirmó que se han registrado al menos 20 deslizamientos de tierra. La magnitud del fenómeno es histórica: el ayuntamiento informó que en pocos días cayó el doble de lluvia prevista para todo el mes de febrero.
Gobierno federal en alerta
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, utilizó sus redes sociales para asegurar que las fuerzas de seguridad federales ya trabajan en la zona para brindar asistencia inmediata y coordinar los rescates.
La situación geográfica de estas ciudades —Juiz de Fora con 560,000 habitantes y Ubá con 107,000— complica las labores, al estar rodeadas de valles, colinas y laderas altamente vulnerables a movimientos de tierra.
El Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) lanzó una alerta preocupante: las lluvias continuarán. Se ha instado a la población a mantenerse alejada de zonas de riesgo, ya que el terreno se encuentra saturado y propenso a nuevos derrumbes.




