Impunidad en el cerro ante el silencio y la soledad

Impunidad en el cerro ante  el silencio y la soledad
  TRIBUNA DE LA BAHIA Puerto Vallarta, Jal.- Nadie fue a seguir a las patrullas; de esos días que te encuentras en el lugar y en el momento de los hechos. Apenas eran las 12 del día, y en busca de un objetivo particular, el destino nos llevó arriba del túnel chico, al ingreso del restaurante de las Carmelitas. Mientras se realizaban las observaciones para las cuales se acudió al lugar, sorprendió ver a dos patrullas, una frente a otra en el camino empedrado. Se trataba de las patrullas PV-273 y PV-309. Un hombre, de camisa roja esposado, pues las manos la tenía atrás, sentado en la parte de atrás de la patrulla. A nuestro paso, cuatro policías lo rodeaban, y él volteando hacia los tripulantes de la calle, podía leerse en sus labios, “Ayuda”; igual dijo ayúdenme, pero la súplica de auxilio se pudo observar. Uno no sabe si es una persona intoxicada por algún enervante o malandro que algo hizo. Pero si se tornó sospechoso ver a dos patrullas, cuatro policías y un esposado tenido.
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