Hablar, escribir, callar

Hablar, escribir, callar
Fabrizio Mejía Madrid Hace muchos años le escuché decir al escritor colombiano Fernando Vallejo una frase que me congeló: –La literatura es más que el cine porque con palabras podemos decir “eternidad”. Con imágenes, nunca. Las palabras pueden nombrar lo que no existe y, con suerte, a veces, sustituyen a la horrenda realidad. Eso es lo que celebramos cuando nos acordamos del idioma que, en estos días, tiene su fiesta en la conmemoración de una más de las muertes de Cervantes. Todo en ello apunta a lo inexistente: ni Cervantes murió un 23 de abril ni el calendario que se usaba en tiempos de Shakespeare coincide con la fecha, pero ése es justo el punto. El lenguaje, en la lista que de sus temas hace Claudio Magris, nos permite hacer surgir un mundo donde de verdad sabemos lo que es: “El amor, el coraje, la lealtad, la pasión erótica, la piedad, el delirio, el miedo, la traición, la infamia, la exigencia de justicia, la búsqueda y el rechazo de Dios”. Es el lenguaje el que los hace existir y cada idioma tiene su peculiar forma de hacerlos que surjan. La del español tiene que ver con los conejos.  
Comparte