Globos Versus Balas

Globos Versus Balas
    “You may say I'm a dreamer. But I'm not the only one”. --John Lennon. Día del Amor: Estoy esperando tranquilamente mi hamburguesa en la barra; en ese momento llega una linda chica y pregunta por Rubén; lo llaman y sale un joven con el típico aspecto de empleado de fastfood: casi adolescente, uniformado, tal vez estudiante desempeñando un empleo de medio tiempo. Le sonríe a la chica y le pide: “espérame tantito, ya salgo”; entra, checa tarjeta en un reloj marcador y luego pasa(supongo que) a su lócker, para salir con un pequeño pero bonito ramo de rosas y un globo de esos que parecen de aluminio. Se los entrega a la chica, un poco ruborizado porque todos, clientes y compañeros de trabajo, estamos al pendiente de la escena. Se marchan tomados de la mano. Es 14 de febrero y esta escena presenciada en Puerto Vallarta se repite por miles si no es que por millones en mucha partes de México y del mundo. Dirán lo que quieran pero es grato ver a tanta gente festejando la más básica de las emociones humanas; el amor. Globos, flores, chocolates; salir a comer, a cenar, al cine o a buscar un rato de intimidad. Todo se vale, todo se justifica cuando se hace en nombre del amor. Y no sólo el amor erótico o el amor romántico se homenajea; también el amor filial, entre familiares, y la amistad, ese precioso amor sin piel, también se reconocen y se honran en esta fecha. Ojalá así fuera todo el año. Como siniestro contraste, el mismo díadel Amor nos llega la noticia de otra matanza en una escuela de Estados Unidos:Nikolas Cruz, problemático adolescente de 19 años, quien había sido expulsado unos meses antes de esa escuela y a quien se le murió su madre el año pasado, se apersonó a la salida del plantel con un poderoso fusil AR-15, accionó la alarma de incendios y cuando los estudiantes empezaron a salir en tropel, los cazó como en un stand de feria: 17 muertos y 14 heridos, varios en estado crítico, fue el doloroso saldo de esta acción; desde una niña de 14 años hasta un par de profesores, fueron víctimas del brutal ataque. Qué fácil resulta en este mundo destruir un porvenir.
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