En todas partes se cuecen habas

En todas partes se cuecen habas
  Aunque el presidente es joven y guapo, no está exento de vanidades. Ha causado gran indignación saber que en tan sólo tres meses gastó por concepto de maquillaje una onerosa suma, equivalente a más de medio millón de pesos; esa cantidad, pagada a su maquillista, da una media equivalente a 170 mil pesos mensuales, similar al salario de cualquier alto funcionario de la administración federal. Es lógico que haya cuestionamientos y protestas; el presidente se disculpa diciendo que “se trató de un gasto de emergencia”, lo cual ha indignado más a los ciudadanos, y ha usado también el clásico recurso de los políticos de acusar a su antecesor, quien, según él, “gastó más” en dicho rubro. ¿Estamos ante otra de las sinvergüenzadas de Peña Nieto? ¿Ante otro de sus actos de frivolidad y derroche con sombrero ajeno? ¡No! En esta ocasión se trata del flamante presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien con esto nos demuestra que vivales, insensibles y corruptos hay en todos lados, que esos títulos no son exclusivos de los gobernantes de México. (Aunque, justo es decirlo, los nuestros son campeones).
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