Empoderamiento y reinserción laboral, un camino para mujeres violentadas

 

Ciudad de México.-

Giovanna Plata vivió durante tres años lo que calificó como “El Castillo de la Pureza”, 22 años de matrimonio con maltrato físico, sexual, económico, psicológico y privada de su libertad junto con sus dos hijos, pero al momento de armarse de valor para denunciar a su agresor, se topó con una justicia que le dio la espalda.

 

Con claros y constantes señalamientos de las víctimas, algunas agencias del Ministerio Público y jueces se mantienen como un obstáculo en la defensa de quienes enfrentan violencia doméstica cuando quieren denunciar, a pesar de las acciones y políticas públicas que autoridades y organizaciones de la sociedad civil realizan contra esta problemática.

 

Giovanna, junto con Maribel Carrizal, Vanesa Alcalá y Aurora Cordero, quienes forman parte de la estadística del 49 por ciento de mujeres de la ciudad de México que en algún momento han referido haber sido violentadas por su pareja o esposo, coincidieron en señalar tratos de humillación y prepotencia por parte de los responsables de impartir justicia.

 

Con muestra de maltrato psicológico, económico, patrimonial, sexual o/y físico por parte de su pareja, incluso casos con marcas de golpes o la sustracción de sus hijos, los impartidores de justicia las señalan, cuestionan e ignoran, además de victimizar a sus agresores, lo que provoca que desistan en presentar sus denuncias.

 

Eso enfrentaron Giovanna Plata, al querer denunciar a su esposo por maltrato y privación de su libertad por tres años, junto a sus dos hijos; Vanesa Alcalá con maltrato desde el noviazgo; Aurora Cordero, violentada física y emocionalmente, junto con su hija; y Maribel Carrizal, con un marido agresivo e infiel que la quitó a sus hijas.