El bien común: la delicada brecha entre la participación del gobierno y los ciudadanos

0
775
Iliana Sánchez

Donar tiempo, habilidades, cosas e ideas es tan importante como ofrecer dinero. Desde el magnate Bill Gates y su esposa Melinda, hasta McKenzie Steiner-una niña de California que a los seis años organizó y supervisó iniciativas para limpiar la playa de su comunidad…

Un estado democrático es inconcebible sin la participación ciudadana, dicho así la cooperación no solo es propia de las democracias, sino de las familias, de las comunidades, del reino animal, etc., en sí de cualquier forma de asociación que persiga fines de mejora.

Las distintas trincheras de participación ciudadana van desde participación política, ejerciendo el voto consciente (el cual es un presupuesto mínimo para un gobierno democrático), como la participación en la comunidad.

Existe un grave error cultural al pensar que la legislación tanto local como municipal no contempla el desarrollo de las entidades, desde el Plan Nacional de Desarrollo que permite la coordinación del ejecutivo con los diferentes sectores sociales, hasta un gobierno municipal que permite a sus ciudadanos la participación en sus comités consultivos o mesas de trabajo.

Debemos tomar en cuenta que es menester de la sociedad civil, participar activamente en el diseño de las políticas públicas, fomentar la cultura de la denuncia y sobre todo exigir la rendición de cuentas. Es de puntualizar que aunque la sociedad coadyuve en el ejercicio de lo público, tiene más impacto el activismo en la esfera de lo privado.

La sociedad civil, organizada desde las diferentes formas de organismos asistenciales, forman la manera más efectiva de garantizar el bien común. Las fundaciones y las asociaciones civiles son claros ejemplos de cómo la sociedad organizada, bajo un cobijo de ley, logra con éxito la consecución de ciertos fines.

Lo que pretendo dejar en claro es que el estado en su papel de titular de la satisfacción del bien común, no es el único facultado ni responsable de lograrlo, la sociedad civil organizada es hoy en día portadora de la misma o mayor responsabilidad que el estado para alcanzar una verdadera justicia social, y no caer en el error de dar por hecho que la participación ciudadana se limita a aquellos ciudadanos que participan en la administración pública.

El bien común es tarea de todos, ya sea que cada vez más ciudadanos libres busquen escaños en el área pública, o adhiriéndose a las figuras que la ley contempla para crear organismos de asistencia social como las fundaciones, ya sea unirnos a las filas del voluntariado, o haciendo valer los mecanismos de participación ciudadana consagrados en nuestra carta magna como lo son el referéndum y plebiscito, así como un simple trabajo de consciencia individual.

 

LLM

EtiquetasColumna
Iliana Sánchez