“El Arenas”, pionero del arte de arena en Vallarta, cae asesinado en Agua Azul
La madrugada de este viernes, la colonia Agua Azul despertó con un estruendo seco que rompió la quietud del barrio. A unos metros del depósito “El Bebedero”, entre las calles Río Danubio y Río Grijalva, quedó estacionado un Vento gris con las puertas delanteras abiertas… adentro, la vida del hombre que convirtió el malecón en una galería viva, había llegado a su fin.
Se trataba de Ángel Silva Morán, conocido en las calles, en la playa y entre artistas urbanos como “El Arenas”, el pionero que trajo a Puerto Vallarta las esculturas de arena que hoy miles de turistas fotografían día con día. Para muchos, no solo fue un creador, sino un maestro que compartió su talento y formó a quienes hoy continúan la tradición.
Ángel —o “Pocho”, como también lo llamaban por su facilidad para hablar inglés tras haber vivido en Estados Unidos— era un personaje querido. Tranquilo, alegre, fiestero a veces, pero jamás problemático, afirman quienes lo trataron. “Era bien noble, ayudaba a quien podía”, recuerdan vecinos que aún no logran asimilar lo ocurrido.
Su historia era la de un trabajador que convirtió una habilidad en un oficio digno: gestionó permisos, formalizó su proyecto y levantó una pequeña empresa que daba trabajo a jóvenes artistas locales que repetían su técnica sobre la arena.
Pero esa madrugada todo se detuvo.
Elementos de la Policía Municipal fueron los primeros en llegar tras un reporte de detonaciones alrededor de las 00:00 horas. Encontraron el vehículo estacionado y a un hombre recostado en el asiento del conductor. Paramédicos de Bomberos arribaron minutos después, pero ya nada se podía hacer: presentaba un impacto de arma de fuego en la cabeza y no tenía signos vitales.
Tras las primeras diligencias, el cuerpo fue identificado como el del conocido artista urbano. Su muerte ha dejado consternados a quienes lo vieron por años moldear figuras bajo el sol del malecón.
Hasta el momento, no existen datos claros sobre el móvil ni sobre los responsables del ataque. La Fiscalía continúa con las investigaciones, mientras familiares, amigos y compañeros de oficio exigen justicia y lamentan la pérdida de un hombre que transformó la arena en arte y el arte en sustento.
Puerto Vallarta llora a uno de los suyos. Y en el malecón, hoy, las esculturas parecen menos vivas.




































