Editorial Voz autorizada

Editorial    Voz autorizada
    No hay mejor opinión que la opinión de un visitante, de alguien que viene de fuera y externa su punto de vista de una manera neutral, sin apasionamientos. Si se le pregunta a un vallartense que piensa de su ciudad, quizás el amor a la tierra, el amor al lugar que lo ha visto crecer pueda que lo haga perder la objetividad y hable “linduras”, aunque estas no sean ciertas. El hecho que extranjeros que eligieron a Puerto Vallarta para radicar temporal o permanentemente externen que es una ciudad tranquila, que es un destino turístico en el cual se sienten seguros, es una opinión que se debe quilatar y presumir. No es fácil para alguien “quemar las naves” y cambiar de residencia, tampoco es fácil adaptarte a la cultura y costumbres de una nación diferente a la que lo vio crecer y más cuando en gran parte de ese país, la inseguridad es un tema latente que inhibe a muchos dar ese paso. También se debe quilar la voz de una funcionaria del gobierno de Estados Unidos, Kelly Trainor, cónsul en la región, quien considera a Puerto Vallarta una ciudad segura para vivir, la misma percepción que tiene una gran parte de la población. Esto, evidentemente es una de las mejores promociones que tiene una ciudad turística, activo que debe aprovecharse y reforzarlo para no perderlo. Es evidente que hay focos amarillos en algunos casos, se han registrado agresiones contra mujeres, que en algunos casos les han quitado la vida, asaltos a mano armada, entre otros delitos, los cuales las autoridades no deben descuidar y buscar reducir el número de casos que se registran. Debemos sentirnos orgullos que los extranjeros vean nuestra ciudad como tranquila para vivir, pero debemos exigir y ayudar que esa tranquilidad sea aún mayor y que jamás se pierda.
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