Editorial ¡Qué vergüenza!

Editorial  ¡Qué vergüenza!
Los grupos más vulnerables de la sociedad, siempre han sido presa fácil para que el gobierno los utilice para sus fines políticos. Los pobres, los adultos mayores, los indígenas, por años han sido utilizados por los gobiernos de todos los niveles. Algunas veces disfrazado, otras veces descaradamente, pero los gobiernos buscan el apoyo de estos grupos para sus proyectos políticos a cambio de apoyos gubernamentales. Hace muchos años, el tal el dominio del partido en el gobierno (PRI), que abiertamente daban los apoyos del gobierno a estos grupos vulnerables comprometiendo el voto en las elecciones. Cuando inició la alternancia, aunque ya no fue abiertamente, este “clientelismo” fue copiado por el resto de los partidos políticos, quienes en lugar de erradicar estos vicios, lo hicieron institucional y buscan que programas sociales del gobierno les reditúen votos en las elecciones. De muy mal gusto, y hasta vergonzoso son los eventos masivos que se montan para entregar los apoyos sociales a las personas de la Tercera Edad, a quienes los hacen esperar más de dos horas en un galerón sin aire acondicionado y sin las más mínimas medidas de comodidad para personas de más de 65 años a cuestas, que muchos de ellos podrían estar enfermos, pero por sus necesidades económicas esperaron estoicamente a los funcionarios para que les entregaran sus 600 pesos. ¿Por qué tienen que dar personalmente el apoyo de estos programas sociales si se pueden hacer a través de pagos electrónicos? ¿Qué necesidad hay de convocar a más de dos mil ancianos para obligarlos a escuchar sus discursos políticos, como “pago” de un apoyo económico que se supone no debería tener ningún lucro político? El gobierno, ya sea federal, estatal y municipal, debería tener los mecanismos para tener un padrón confiable, actualizar y entregar los apoyos sociales a través de cuentas bancarias, sin necesidad de poner a “mendingar” a los beneficiados dicho apoyo obligándolos a ir a ceremonias sin ningún sentido. Es necesario una sensibilización de las autoridades para dejar de lucrar con las necesidades de los grupos vulnerables. Ya basta de sacar raja política de las necesidades de los ancianos, de los grupos más pobres del país, de todos los grupos que reciben apoyos gubernamentales.
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