Editorial La competencia

 

La entrada de Uber a la región ha provocado nerviosismo en diferentes sectores.

Tanto en el gremio taxista, que se siente afectado, agraviado, como en el sector turístico, que busca cuidar la imagen del destino y que no se vuelva a conocer va Vallarta como el destino turístico que bloquea transporte público.

El primer día de trabajo de Uber en la región no fue tan caótico como en otros puntos del país, pero aún así si existieron problemas en Bahía de Banderas y Puerto Vallarta, con algunos bloqueos, ante la imposibilidad del gobierno del estado y municipal de detener el nuevo servicio, al estar amparado para poder trabajar.

Sin embargo, se debe reconocer que este tipo de servicios es una realidad y se debe aceptar su existencia. No es la panacea, no es un servicio que cumpla con todas las expectativas que se buscan. Su tarifa “dinámica” que puede hasta duplicar una tarifa normal, no es muy bien vista por el usuario, pero su buen estado de los vehículos es un plus que se necesita en un puerto de calidad.

Se deben de limar asperezas, se debe de dar todas las facilidades para que los taxistas y los “Uber’s” trabajen en la misma ciudad sin ningún problema, existe trabajo para ambos. Mucha gente le gusta un mejor servicio aunque pague un poco más. Hay otros tantos que les gusta tomar un taxi tradicional y seguirá fiel a su servicio.

Lo importante es que el suelo sea parejo para ambos y no haya una ventaja para fulano o desventaja para sutano.

Vallarta tiene trabajo para todos.

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