Editorial Inseguridad latente

Robos en escuelas, robos en casa habitación, asalto armado a un turista, romo a la Parroquia de Nuestra señora de Guadalupe, venta de droga, el pan nuestro de cada día en calles céntricas de Puerto Vallarta, en colonia emblemáticas de la ciudad.
Desgraciadamente en estos momentos, si se toma un mapa de Puerto Vallarta y se le pone un foco rojo, Puerto Vallarta sería un rojo intenso, subido.
No es una realidad que vivamos en la segunda ciudad más segura del mundo. Eso es sólo una ilusión. No se puede decir que Puerto Vallarta es segura cuando hay robos, asaltos, venta de drogas, asesinatos. Se debe reconocer que existe un problema para posteriormente darle una solución al mismo.
Nadie puede presumir una seguridad cuándo hay un alto índice delictivo que tiene que atenderse, nadie en su sano juicio puede salir a presumir los números rojos que se viven hoy en nuestra ciudad.
No es un aliciente decir que somos menos inseguros que Acapulco, Mazatlán o Cancún, ya que realmente todos somos unos destinos inseguros, donde no existe una certeza de no sufrir algún ilícito durante el día.
Es hora de reconocer nuestra realidad y trabajar fuertemente para recuperar la tranquilidad que se respiraba anteriormente en nuestra ciudad. Se debe reconocer y trabajar en conjunto para darle esa seguridad al trabajador, al ciudadano de las colonias populares, del centro de la ciudad y de las zonas residenciales, así como a los turistas que nos visitan y quieren regresar sanos y salvos a sus lugares de origen.

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