Editorial El Hospital Regional

Ellos son los más pobres.
En una emergencia de salud no pueden ir al IMSS, ni al ISSSTE, mucho menos a un hospital privado. Si acaso a la Cruz Roja, pero ante su limitado equipo, la mayoría de las veces llegan al Hospital Regional, el cual –se supone–, es donde deben contar con un servicio de calidad y oportuno.
Sin embargo, en la mayoría de las veces sólo podrían contar con un servicio de calidad, aunque en otras ocasiones ni siquiera eso, siendo un verdadero martirio llegar al lugar al área de urgencias, ya que en muchos casos desgraciadamente debe llegar uno debatiéndose entre la vida y la muerte para ser atendido de inmediato. Y no es seguro que ni así lo logre.
La inhumana saturación de este hospital, que da servicio a toda la región, debe ser una llamada de atención para las autoridades y resolver este problema de inmediato, ya que no es nada justo para las personas enfermas o a borde la muerte, jugar a la ruleta rusa y depender del grado de hacinamiento que se encuentre al nosocomio para poder ser atendido.
Recibir atención médica, sentado en una silla o en la misma camilla de la ambulancia en la que llegó al hospital no es nada digno, no es para presumir por parte del gobierno. Es para alistar una ampliación del hospital o la construcción de otro en la región. Es una urgencia, es algo necesario, no solo una promesa. Se deben dar los primeros pasos para que se haga realidad la construcción de un nuevo hospital regional que sea más digno para los que menos tienen.
Desgraciadamente todo hace indicar que seguirá por muchos años esta lamentable realidad, esta inhumana estampa que pone en riesgo la vida de los que menos tienen y llegan por una urgencia de salud.

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