Editorial / Aclarar

Desprenderse de un edificio municipal no es algo sencillo y algo, pero sobre todo, se debe explicar hasta el último detalle para evitar malos entendidos.

La Unidad Municipal Administrativa, construida en el trienio de Salvador González Reséndiz y que ha estado en cuestionamiento desde entonces, es prácticamente ya propiedad del Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco (IPEJAL), y no del IJAS cómo erróneamente se señaló en este mismo espacio en la edición de ayer.

Desde su construcción, el edificio que albergaría todas las dependencias de gobierno fue cuestionado, algunos por estar en contra que se abandonara el histórico edificio del centro de la ciudad, otros porque no era céntrico y algunos otros por el alto costo que representaba la construcción del inmueble.

De igual manera, en su construcción, para poder pagar el costo del mismo, el Ayuntamiento puso venta locales comerciales ubicados en el mismo edificio, causando aún más especulaciones de quiénes eran los verdaderos beneficiados con los negocios futuros que se pondrían en tan estratégico lugar.

Ante la irresponsabilidad de tres administraciones, el adeudo ante el IPEJAL se volvió impagable y en la pasada administración se le puso en “bandeja de plata” a la paraestatal, para pagar parte del adeudo con el edificio.

Sin embargo, de acuerdo al convenio la mayor irresponsabilidad la realizó el gobierno actual, ya que según el convenio firmado entre Pensiones y el Ayuntamiento, el edificio se quedaba como garantía de pago y  en caso que se incumpliera con tres pagos, el edificio pasaba a ser propiedad del IPEJAL.

Gran irresponsabilidad sabiendo que existe esa cláusula y no pagar lo que corresponde de cuotas. No puede ser tan grave la crisis económica del municipio que se deje perder un bien público tan inocentemente.

Debe realizarse un investigación y defender el inmueble hasta sus últimas consecuencias, porque son millones de pesos los que están involucrados.

Edición impresa digital aquí