"El destripador de Yorkshire", murió por covid

El asesino criminal murió por covid-19

La muerte, en noviembre pasado, de Peter Sutcliffe, célebre asesino en serie británico más conocido como "el Destripador de Yorkshire", fue a causa de la pandemia coronavirus, informó este miércoles ante la Comisión de investigación el médico forense encargado de su autopsia.

Sutcliffe había sido condenado a cadena perpetua en 1981 por haber matado a 13 mujeres en Yorkshire y en la región noroeste de Inglaterra, entre 1975 y 1980, y por intento de asesinato de otras siete.

Falleció el 13 de noviembre de 2020 en un hospital, a los 74 años, anunció por entonces un portavoz del ministerio de Justicia, quien se negó a confirmar informaciones de ciertos medios de comunicación, que afirmaban que había dado positivo por covid-19. 

Este miércoles, Clive Bloxham, médico forense, finalmente confirmó que la causa de su muerte fue una infección por coronavirus. 

El galeno atestiguaba en el marco de la investigación sobre la muerte del asesino en serie, formalidad obligatoria en cualquier caso de alguien fallecido entre rejas.

La autopsia demostró que Sutcliffe tenía los "pulmones extremadamente pesados", un efecto corriente de la infección por coronavirus, explicó el forense por videoconferencia. 

El asesino además sufría enfermedades cardíacas y diabetes, dos factores que lo hacían especialmente vulnerable al covid-19, añadió Bloxham, quien no consideró que su muerte fuera sospechosa. 

Cuando comenzó la pandemia, Peter Sutcliffe, considerado un preso vulnerable por sus antecedentes sanitarios, se negó a ser aislado como medida de protección, indicó por su parte el director de la prisión, Lee Drummond. 

Después, en noviembre, el asesino en serie dio positivo por coronavirus a comienzos de noviembre, tras una primera visita a un hospital por un problema cardíaco. 

Sutcliffe mutilaba los cuerpos de sus víctimas con un martillo, destornillador y cuchillo, lo que le valió su siniestro apodo. Afirmaba llevar a cabo una "misión divina" que le fuera encargada, llevándolo a asesinar prostitutas, aunque no todas sus víctimas lo eran. 

Diagnosticado como un paranoico esquizofrénico, pasó treinta años en un hospital psiquiátrico antes de ser recluido en una cárcel en Durham (noreste).

Había logrado varias veces escapar de los investigadores merced a errores policiales, pero, tras ser detenido por utilizar una matrícula de coche falsa, reconoció sus crímenes en 1981.

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