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Desde el nido del búho ¿Qué significa el interés legítimo?

A través de la historia, los derechos fundamentales y sus mecanismos para garantizar su ejercicio se han venido desarrollando de manera progresiva, con lo que se ha hecho necesaria una protección cada vez más amplia y efectiva de ellos.

Pocas generaciones tienen la oportunidad de atestiguar cambios tan importantes en cuanto a la protección de los derechos humanos, de los que gozamos todas las personas por el simple hecho de serlo, como lo ha hecho nuestra generación con la reforma de junio de 2011.

La incorporación de normas de fuente internacional al orden interno de nuestro Pais, ha sido materia de disposición constitucional expresa en todos los países latinoamericanos. Y ahí precisamente radica la importancia de las reformas constitucionales sufridas a nuestra Carta Magna el 6 y 10 de junio de 2011, pues si bien a través del artículo 133 de nuestra norma fundamental se incluían a los instrumentos internacionales en la jerarquía normativa, es a partir de ese año cuando los derechos humanos contenidos en ellos adquieren un rango superior, equiparándose a la propia Constitución e incluso, en mi opinión,  estando por encima siempre que éstos sean más favorables a la persona. En términos del principio pro persona y los lineamientos rectores derivados de la Convención de Viena, como el famoso pacta sunt  servanda,  por el cual los tratados en vigor obligan a las partes y debe ser cumplidos de buena fe por ellas, y por lo que una de las partes no podrá invocar las disposiciones de su derecho interno como justificación del incumplimiento de un tratado, así como la irretroactividad de los tratados.

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