Desde el nido del Búho El nombre de mi nombre

Desde el nido del Búho    El nombre de mi nombre
    Amigos lectores, ahora les comento que me propongo hacer otro paréntesis más a mis Notas de Opinión relativas al campo del derecho, y la semana que viene, iniciare con un comentario que me hiciera un asiduo lector de este prestigiado Diario Vallartense, para abordar un tema relativo a las bondades de los contratos, y por supuesto que lo hare con gusto la próxima semana.   Todos los seres humanos, cuando nacemos de inmediato y si es posible antes de nacer  ya tienen nuestros padres preparado, la idea de asignarnos un nombre, es por ello, es que nuestro nombre, es como el inicio de nuestra historia propia que nos va a distinguir de los demás y con el paso del tiempo le vamos nosotros mismos dándole brillo de acuerdo al desenvolvimiento que en lo particular le impregnemos a nuestra persona que se distingue por el nombre. Así por ejemplo el nombre de “Joaquín” que ya conocíamos, ahora lo asociamos con el del nombre del hombre más rico del País, el cual hasta distorsionamos con el “el chapo”, pero el ejemplo es precisamente que nuestro nombre siempre va a brillar en la medida en que nosotros mismo nos lo propongamos, y si ese brillo, es  para bien, que mejor para nosotros mismos, para nuestra familia, para nuestra sociedad y nuestro País.   Existen casos, en los que por causas ajenas a nuestra voluntad nuestro nombre, no es de nuestro agrado, y hasta mal nos sentimos cuando se pronuncia el mismo, a tal grado que llega a ser tan desagradable que la vida se vuelve amarga y muchos los llegan a transformar y hasta a cambiar, pero muchos otros más se aguantan con el mismo por toda su vida que llega a pesarles tanto que llegan hasta odiar a quien les puso dicho nombre.  
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