Del Centenario… Pie de Foto El caballito

 

Desde los albores de su historia turística, Puerto Vallarta ha devenido en importante destino internacional, cabalgando sobre los lomos del Caballito. Esta imagen tan familiar, ha sido fiel compañera durante 43 años.

Hace casi medio siglo que está entre nosotros, con fidelidad a prueba de meteoros; con entereza a prueba de marejadas. Hipocampo al fin, el mar pareciera a veces reclamar a su criatura, pero El Caballito sigue firme entre nosotros, demostrando que en sus venas corre bronce de alto “quilataje”; ostentando su naturaleza de corcel cuarto de milla.

Para interpretar esta escultura habría que pensar en los elementos que la integran: el hipocampo o caballito de mar, el niño y el sombrero de charro.

El hipocampo alude al mar como generador de la naturaleza de Vallarta, de la esencia de Vallarta. Porque  esencia de Vallarta son y han sido…la belleza y la abundancia.

Al mar debe Vallarta su abundancia, desde los tiempos remotos de la fundación del viejo Puerto de Las Peñas; cuando por su privilegiada situación geográfica se convirtiera en  puerta de salida de metales preciosos, desde las minas serranas al mundo. Y puerta de entrada de ultramarinos, desde el mundo hacia los pueblos mineros de la sierra; provocando el florecimiento del comercio.  El mar como vía de comunicación para comercializar sus riquezas naturales. El mar como vía para realizar sus productos agropecuarios. El mar como generador de sus propias riquezas: perlas, pescado, tiburón y lagartos. Y ahora, el mar como elemento indiscutible de su belleza y bonanza turística.

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