Cuando el Ánimo se Quiebra

Cuando el Ánimo se Quiebra
  Guadalupe Toledo tiene 98 años de edad; es originaria de Asunción Ixtaltepec, Oaxaca. De orígenes muy humildes, como casi toda la gente de esa región, mujer guerrera como la que más, doña Guadalupe ha logrado subsistir una larga vida en esa tierra por demás difícil. Olvidada del Estado mexicano, con temperaturas que pueden llegar a los 40 grados centígrados y constantes lluvias torrenciales en verano, esta mujer, víctima de la pobreza, no se arredra. Pero la noche del 7 de septiembre, su tranquilo pueblo de unos 15 mil habitantes, situado a 10 kilómetros de Juchitán, fue visitado por un monstruo. De hábitos campiranos, a las once de la noche doña Guadalupe dormía ya desde hacía rato, cuando las fuertes sacudidas de un terremoto de 8.2 grados, con epicentro a 250 kilómetros de su casa, la despertaron aterrorizada. Aunque los habitantes de toda esa zona sísmica de Oaxaca y Chiapas están muy acostumbrados a los temblores, éste lo sintió más fuerte de lo que nunca había experimentado. Parecía que la tierra era un enorme animal que se agitaba con furia. Alcanzó a dar unos cuantos pasos hacia la salida de su vivienda, la que por fortuna aguantó unos cuantos segundos más. Apenas la anciana había traspuesto las puertas, cuando la humilde construcción de adobe y láminas de asbesto se venció, sin llegar a colapsarse del todo.
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