Coatzacoalcos

Primer Acto: Es una escena terrible de imaginar: parroquianos, bailarinas y meseros en el interior del bar Caballo Blanco, en una noche de fiesta como otra cualquiera, ven cómo, al filo de las diez de la noche, entra de repente gente armada, disparan algunos balazos, lanzan bombas molotov, empapan de gasolina el mobiliario, prende fuego y salen dejando atrancadas las puertas y a todos encerrados. 29 personas, entre hombres y mujeres, mueren por asfixia, impactos de bala o quemaduras. Así, como cucarachas, perece la gente en este México nuestro: Xóchitl Nayeli Gómez, de 24 años, madre soltera de dos niños, quien trabajaba como bailarina; Ulises Contreras Sánchez, de 22 años, que laboraba como barman y solo llevaba ocho meses en el lugar; los marineros filipinos Brayan Varrón, de 25 años, y Nathaniel Alindan, de 33 años quienes venían de Houston en el barco Caribe Liza y tuvieron la desafortunada ocurrencia de querer pasar un rato de juerga y copas en un antro del que no salieron jamás; el disc jockey Erick Enríquez, conocido como Dj Bengala, quien se encargaba de ambientar el lugar; Claudia Vanessa Cruz, de ¡20 años! también  bailarina; en fin, mucha gente joven a quien de repente sorprendió el destino en medio de una disputa por venta de droga, en una noche maldita en un país desalmado. Hay siete heridos muy graves.

 

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