Campesinos sin respuesta por parcelas tragadas por Río Ameca

Campesinos sin respuesta por parcelas tragadas por Río Ameca

El pasado mes de noviembre del 2010, una tormenta que se dejó sentir durante varios días provocó el crecimiento del Río Ameca, el cual se llevó más de 30 hectáreas de fértiles tierras que desaparecieron para siempre. El pasado 21 de noviembre, los campesinos se dieron cuenta que no había nada por hacer para recuperarlas y que no había ninguna dependencia federal que los ayudara.

Con el inicio de la lluvia, de nueva cuenta comenzó la inquietud de que todo seguía igual y sus tierras siguen expuestas a que el río crezca de nuevo y se lleve lo poco que queda, ya que no se emprendió ninguna acción para proteger las débiles riveras que sigue siendo arrastradas por las corrientes del río. 

El presidente del comisariado ejidal, David Cuevas Tello, nos explicó que en el caso de los daños a las tierras por los efectos del río, tiene mucho que ver la descontrolada extracción de material pétreo y que las autoridades federales no regulan, por lo que no se da una extracción moderada.

Aunque dijo que siempre han opinado que el desazolve de los ríos es bueno pero con orden, todo bajo la norma que marca la ley, desgraciadamente esto no pasa así, señalando que estos años ha estado más fuerte la extracción y por consiguiente la invasión del río a las tierras.

Dijo que por tratarse de una zona federal que controla la Conagua es difícil que hagan algo, ya que hasta el momento no han tenido respuesta por parte del gobierno. sobre todo no se han construido los espigones para proteger las tierras, lo que sería magnifico ya que el río se sigue comiendo tierras porque no hay una explotación ordenada. 

Dijo que los ejidatarios afectados no están completamente desprotegidos pero sí es necesario que las autoridades pongan orden, aunque nunca pasa nada, incluso han tenido pláticas para tratar de mejorar la situación pero sin resultado. Por otra parte, las autoridades tampoco ayudan mucho.

Recalcó que se necesita mucho tiempo (años) para que esas tierras se puedan recuperar.

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