¡Cállate y puja!

En el mundo de lo femenino es de lo más normal escuchar a médicos y enfermeras esta clase expresiones, dirigidas a quienes se encuentran en el proceso del alumbramiento. Parir en este país no solo implica una carrera de resistencia ante nuestro propio cuerpo, sino que también, es sortear toda una amplia gama de violencias que el personal médico y hospitalario nos hace padecer.

Mi primer hijo nació 14 días después de la fecha probable de parto y en ese proceso duré 7 días en el hospital, sometida a toda una gama de violencias, ya que el medico (varón) estaba empeñado de que fuera por parto natural. Cuando llegó otra ginecóloga, al revisar se percató de que ya había sufrimiento fetal, la respuesta del médico fue un tajante: ¡si no sirven para tener hijos, para que los tienen! En ese momento le di las gracias al susodicho médico y entré a quirófano de emergencia, afortunadamente todo salió bien, pero ese evento quedo marcado en lo más profundo de mi memoria y desde entonces sólo me atiendo con ginecólogas

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