Condenan a cadena perpetua a hombre indultado por Trump por asalto al Capitolio, por abuso de menores

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En un giro que ha conmocionado a la opinión pública, Andrew Paul Johnson, un trabajador de mantenimiento de 45 años y seguidor radical de Donald Trump, fue sentenciado este jueves a cadena perpetua.
La justicia de Florida determinó que Johnson es responsable de abusar sexualmente de dos menores de edad, un crimen cometido mientras aún enfrentaba procesos por su participación en el asalto al Capitolio de los Estados Unidos el pasado 6 de enero de 2021.
Un historial de violencia y perdón
Johnson, residente de Seffner, Florida, había sido una de las figuras beneficiadas por la política de clemencia de Donald Trump.
Durante su primer día de regreso en la Casa Blanca, el mandatario otorgó indultos y conmutaciones a más de 1,500 implicados en la insurrección de Washington; entre ellos, el hoy condenado.
Sin embargo, el perdón político no lo eximió de sus delitos comunes. El juez del tribunal de circuito del condado de Hernando, Stephen Toner, dictó la máxima sentencia tras hallarlo culpable de:
- Dos cargos de abuso lascivo o libidinoso contra menores.
- Un cargo de transmisión electrónica de material perjudicial para niños.
Manipulación y el “botín” del Capitolio
De acuerdo con las investigaciones lideradas por la oficina del fiscal estatal Bill Gladson, el abuso comenzó en abril de 2024. Irónicamente, el agresor cometía estos actos meses antes de ser sentenciado originalmente por sus delitos federales en el Capitolio.
Los informes policiales revelan una táctica de manipulación perturbadora: Johnson prometió a una de sus víctimas incluirla en su testamento.
El sujeto aseguraba que recibiría una compensación económica derivada de su indulto por el caso del 6 de enero y utilizaba ese dinero inexistente para evitar que el menor revelara los abusos.
La evidencia en el mundo digital
La captura de Johnson fue posible gracias al rastreo de la aplicación de mensajería Discord. Los investigadores hallaron mensajes explícitos donde el sentenciado presionaba a las víctimas para mudarse a plataformas más “privadas” y les ordenaba borrar toda evidencia de las conversaciones.
Las denuncias iniciales surgieron en julio de 2025, lo que desató una auditoría de sus actividades tras haber salido de la vigilancia federal.
El pasado insurrecto
Antes de este caso, Andrew Paul Johnson ya era conocido por las autoridades federales. En agosto de 2024, el juez James Boasberg lo condenó a un año de cárcel por cargos menores relacionados con el motín.
Aquel día, Johnson fue captado con un megáfono durante el mitin “Alto al robo”. Los fiscales demostraron que entró ilegalmente al edificio del Congreso por una ventana destrozada y se dedicó a insultar a los agentes que intentaban contener a la multitud con gas lacrimógeno.
Hoy, tras haber esquivado la justicia federal gracias a un plumazo presidencial, Johnson terminará sus días tras las rejas en una prisión estatal por delitos que la sociedad y la ley no perdonan.




