Día de la Mujer: Brecha salarial en México persiste y las mujeres ganan menos que los hombres

Aunque las mujeres han ganado espacios en la política, la academia y el sector empresarial, aún enfrentan desigualdad económica; en promedio ganan menos que los hombres pese a realizar las mismas funciones.
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Brecha salarial en México: Uno de los reclamos del 8M

A las puertas de una nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer (8M), México se encuentra en una encrucijada de avances y estancamientos.

Si bien la presencia femenina ha conquistado la política, la academia y el mundo corporativo, el bolsillo cuenta una historia distinta: la brecha salarial sigue siendo una deuda histórica pendiente.

Herencia de lucha y participación pública

Los derechos que hoy se ejercen en México no son obra de la casualidad ni de concesiones institucionales. Son, en esencia, una herencia viva.

El acceso a la educación y al voto es el resultado de la visión de madres, abuelas y bisabuelas que, desde sus hogares, escuelas y comunidades, entendieron que incidir en la vida pública era la única vía para transformar su realidad.

Gracias a esa intervención histórica, hoy existen marcos legales y políticas públicas que han abierto las puertas de los espacios de poder.

Sin embargo, esta estafeta ha pasado a las nuevas generaciones, quienes ahora tienen la responsabilidad de diseñar soluciones a los desafíos económicos y sociales actuales, demostrando que cuando las voces femeninas se articulan, tienen el poder de modificar entornos enteros.

El costo de ser mujer: los datos de la desigualdad

Las mujeres representan el 51% de la población en México y pese a este avance histórico en la representación, los bolsillos de las mexicanas cuentan una historia de exclusión.

Las condiciones para su desarrollo profesional están lejos de ser equitativas. Cifras de ONU Mujeres son contundentes: en promedio, el salario femenino es 34% inferior al de los hombres en puestos y funciones idénticas.

Por su parte, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) revela una métrica alarmante: por cada 100 pesos que percibe un varón, una mujer recibe apenas 75 pesos.

Esta disparidad no es solo una estadística mensual; a lo largo de una trayectoria de 40 años, una profesional podría dejar de ganar entre 1.2 y 1.6 millones de pesos debido a esta discriminación sistémica.

Un siglo de lucha, un mercado que se resiste

La transformación en el último siglo ha sido radical, pero insuficiente. En 1900, la participación económica de la mujer era de apenas el 6%; para el 2025, esta cifra escaló al 46%. Sin embargo, sigue por debajo del 75% de participación masculina registrada en el mismo periodo.

Expertos del INEGI y analistas laborales coinciden en que esta brecha responde a factores estructurales:

  • Cargas de cuidado: Las tareas del hogar y la crianza recaen mayoritariamente en ellas.
  • Sectores precarizados: Concentración de mujeres en áreas laborales con menores salarios.
  • Interrupciones laborales: Las pausas por maternidad suelen castigar el crecimiento salarial y los ascensos.

De la paridad política a la igualdad económica

Si bien México ha logrado una paridad parlamentaria histórica, las especialistas en asuntos públicos advierten que este poder político debe traducirse en cambios reales para la economía de las ciudadanas.

Cerrar la brecha no es solo una cuestión de justicia social, sino una necesidad para el desarrollo del país. Por ello, este 8M, una de las exigencias en las marchas de todo el país debe ser clara: a trabajo igual, salario igual.

La incidencia responsable hoy busca que el talento femenino no solo sea visible, sino que sea remunerado con la dignidad que merece.

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