Barca sin remos ¿Qué tan atrasados estamos?

Mientras que la popular plataforma de UBER vio la luz en el ciberespacio y mundo de servicios desde el año 2009, en la ciudad de Puerto Vallarta -y en toda la franja costera de la Bahía de Banderas, compuesta por los estados de Jalisco y Nayarit-, la reciente puesta en operación de la aplicación de celular ha parado de pestañas a todos los taxistas.

Más allá de las implicaciones legales, que permiten su operación en la Zona Metropolitana de Guadalajara, en donde las autoridades afirman desconocer siquiera el número de vehículos particulares que hacen las veces de UBER y demás plataformas de transporte, en Vallarta existe también una gran nube de ignorancia y retraso por parte de las condiciones en que se lleva a cabo el servicio de transporte público en general.

Y es que en más importante destino turístico de playa en Jalisco, subirse a los autobuses de transporte urbano y taxis es una calamidad, de tal suerte que la llegada de UBER es una bocanada de oxígeno a las exigencias de habitantes y turistas.

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