200 ajolotes liberados en Xochimilco están en peligro

Clara Brugrada

El pasado 16 de febrero, la alcaldía de Xochimilco anunció en redes sociales el 'Ajolotlón, preservación del ajolote y su hábitat’, en el cual se liberaron 200 ajolotes, especie en peligro de extinción, en el parque ecológico de Xochimilco.

Ajolotes

En este evento estuvieron presentes la alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada y el alcalde de Xochimilco, José Carlos Acosta.

 

De acuerdo al Manual básico para el cuidado en cautiverio del ajolote de Xochimilco, elaborado por el Instituto de Biología de la UNAM, la liberación de ajolotes en los canales de Xochimilco no es sano para el animal ni para el ecosistema.

Luis Zambrano, investigador de este instituto, dijo:

“No sirve tener a 10 millones de personas en un solo lugar que está completamente destruido, es como mandar a mucha gente a Chernóbil porque está despoblado, no va a sobrevivir la gente”.

Además, el investigador asegura que es la única autoridad federal autorizada para dar el permiso de reintroducir ajolotes en canales es la Semarnat:

“Se necesita un permiso por ser un área natural protegida para este tipo de acciones y otro permiso sobre la especie, al estar en peligro de extinción”.

La liberación de los 200 ajolotes fue sin especialistas en su conservación, sin protocolos para su manejo, ante funcionarios y medios de comunicación, en medio de botargas, música prehispánica y estrés para la especie, la cual es muy sensible al ruido.

Liberación ajolotes

Diana Vázquez, bióloga integrante del laboratorio de Restauración ecológica IB UNAM, precisó que los animales no fueron manipulados de manera adecuada, por lo que tienen un enorme riesgo de contraer un hongo:

“Los ajolotes pertenecen a la familia de las salamandras pero no desarrollan su ciclo de vida en dualidad, es decir, terrestre y acuática. Pueden morir porque son animales que toda la vida están inmersos en agua”.

Manipulación ajolote

Manipulando ajolotitos


Asimismo, la investigadora precisa que el canal de Cuemanco no es un buen lugar para liberación al ser una zona chinampera, donde existe un manejo incorrecto de las descargas de agua. En el lugar también hay carpas y tilapias, los cuales se alimentan de ajolotes.

Además existe el grave problema de la disminución de plantas acuáticas en el canal, esenciales para los ajolotes que las usan para reproducirse, alimentarse y protegerse. De ahí deriva la importancia de realizar estudios previos a la liberación.

“Seguramente habrá una mortalidad importante de estos individuos y además tampoco se presentó, hasta donde tengo entendido, un plan de monitoreo, así que no sabremos si hubo una reintroducción exitosa o cuál será la tasa de supervivencia.

Hacer esto sin una planeación ni un monitoreo es muy grave”, comenta Diana Vázquez.


A todo lo anterior, el investigador Luis Zambrano asegura que se debe tomar en cuenta que los ejemplares liberados no cuentan con variabilidad genética, es decir, “son hermanos gemelos” al provenir todos de la misma hembra y el mismo macho, por lo que al reducir esta variabilidad genética, aumenta la probabilidad de que se extingan.

No aumentaron la población de ajolotes, la hicieron más vulnerable.

“Se está desviando el esfuerzo de restauración del hábitat a meramente aventar ajolotes a un lugar donde originalmente se extinguieron. 

La mayoría, si no es que todos los ajolotes que aviente uno, se van a morir”, afirma Luis Zambrano.

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