Actualizar la planeación en Bahía de Banderas

El pasado 13 de enero comenzó oficialmente el proceso de Consulta Pública para la actualización del Plan Municipal de Desarrollo Urbano (PMDU) en el municipio de Bahía de Banderas, Nayarit.

Este esfuerzo es oportuno y surge como respuesta a la necesidad de renovar las prácticas de ordenamiento territorial en esa demarcación, cuyo instrumento de planeación urbana vigente data del año 2002.  Dicha reglamentación se ha visto rebasada por el rápido crecimiento alentado por el turismo, resultando en una dinámica de expansión urbana desordenada, exponencial y caótica.

Hoy, el modelo de urbanización bahiabanderense muestra un patrón disperso y desigual, con una fuerte concentración en la franja turística y el litoral, al cual se agregan tendencias expansivas de viviendas en la zona del valle de Banderas.

Adicionalmente, se asiste a un intenso proceso de metropolización con Puerto Vallarta, conformando una región turística con muchas potencialidades de desarrollo pero donde subyacen problemáticas de profundo calado.

Por lo que respecta al proceso de actualización, vale señalar que esta propuesta de PMDU comenzó a gestarse en septiembre del 2018 con la dirección del Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), organismo descentralizado del gobierno municipal, quien ha sido el responsable de articular los trabajos.

Un aspecto positivo es la voluntad por construir una planeación participativa ampliada, llevando a cabo foros y encuestas en los centros de población del municipio para conocer de viva voz los requerimientos ciudadanos. Adicionalmente, se pusieron en marcha diversos talleres de trabajo colaborativo con el Consejo Consultivo Municipal de Desarrollo Urbano y Rural de Bahía de Banderas, ente integrado por la sociedad civil, empresarial y profesional.

Una de las etapas clave de cualquier instrumento de planeación urbana es el diagnóstico, que supone conocer el territorio donde se aplicará el PMDU en tres esferas: natural, urbana y socio-económica. En este caso, se integró un interesante paquete de datos utilizando herramientas de análisis pertinentes como los Sistemas de Información Geográfica (SIG).

Ejemplo de ello fue la revisión del proceso de crecimiento urbano en Bahía de Banderas, obtenido a partir de imágenes de satélite entre los años 2000 y 2018. Con la visualización de estas zonas de crecimiento, es posible proponer políticas que mejoren la forma en que crece el municipio considerando una visión sostenible.

Una aportación interesante es la propuesta de división del territorio para mejorar la gestión urbana, considerando cuatro regiones, denominadas “de Preservación Ecológica”, “Costa”, “Centro” y “Sierra”. Este ámbito de distribución se parece a los “distritos urbanos” de Puerto Vallarta.

En cuanto a las estrategias propuestas en el PMDU hay cuatro grandes ejes. El primero, enfocado al “crecimiento”, que sugiere esquemas compactos, mediante el incremento de la densificación, determinando con claridad los límites de expansión, asegurando la provisión de infraestructuras y servicios de acuerdo a la demanda de suelo urbano. También se propone mejorar la ubicación de los equipamientos (hospitales, escuelas, parques), colaborar en la mejora del transporte colectivo, regular la oferta de suelo urbano, atender la ocupación desigual entre la franja turística y las zonas habitacionales, incluir criterios de accesibilidad universal y energías limpias. Y un concepto innovador pero que encontrará resistencias para su aprobación es la herramienta denominada “retribución urbana”, diseñada para cobrar el aumento de coeficientes urbanizables con el objetivo de balancear los desajustes generados por la presencia de una mayor cantidad construida.

En relación con las acciones de “mejoramiento” del PMDU, se proponen proyectos de regeneración urbana con el afán de mejorar la imagen de las comunidades, mediante el rescate de espacios públicos y colaborando en el mantenimiento de infraestructura.

También hay iniciativas de “conservación” que pretenden atesorar elementos ambientales y patrimoniales significativos en el municipio. Y finalmente, se abona en la “consolidación”, atendiendo temáticas que pueden contribuir en la mejora de las condiciones de vida en Bahía de Banderas como es la constitución de reservas territoriales (para vivienda de interés social, por ejemplo), fomentar la ocupación de los “vacíos urbanos¨ (baldíos) y facilitar la mixtura de usos de suelo siempre y cuando sean compatibles.

La voluntad del alcalde Jaime Cuevas para crear un territorio equilibrado se confirma con la actualización del Plan Municipal de Desarrollo Urbano. En caso de que sea aprobada la propuesta, es deseable que también se tengan los tamaños para que la implementación sea efectiva y no se dejen seducir por los negociantes del territorio, quienes suelen modificar discrecionalmente las normas para maximizar sus beneficios.

La región de la Bahía de Banderas merece contar con instrumentos de ordenamiento territorial que estén a la altura de los valores que la contienen. Se están alineando las estrellas para que suceda y hacemos votos porque sea posible.

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