A una semana

A una semana
  Sin duda uno de los grandes triunfos después del trágico sismo del 19 de septiembre fue que, como resultado del clamor social y la presión ciudadana, los partidos políticos “aceptaron” renunciar al 100% de su financiamiento. Estamos hablando de miles de millones de pesos en conjunto. Esta es una demanda que, junto a otras más, se han venido planteando desde hace mucho tiempo; ya en el “gasolinazo” los ciudadanos cuestionábamos el por qué teníamos que pagar tanto por la gasolina, a fin de cubrir un déficit que nos informó el gobierno alcanzaba los 200 mil millones de pesos, mientras que los partidos políticos y muchas esferas gubernamentales consumían cantidades ingentes de dinero, sin contar los miles de millones evaporados por la corrupción y por gobernantes rateros (Duarte y compañía). En aquel entonces, o hace apenas unos días, ni pensar en que esto pudiera lograrse: “No se puede, va contra la ley”, “es anticonstitucional”, “sería desviación de recursos”(¡) “si se les quita el dinero público lo van a buscar en otro lado” (¡), “no estamos preparados” y una serie de hipócritas tonterías por el estilo que vertía la clase política; senadores, diputados, el nefasto presidente del INE Lorenzo Córdova, y por supuesto Peña, quien en una entrevista con el periodista Pepe Cárdenas, con su estilito prepotente y carente de argumentos, cerraba de golpe la puerta a esta posibilidad, aduciendo que “ése (el de reducir el financiamiento a los partidos y destinarlos a la reconstrucción) no era tema en este momento”.
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