Además de cocodrilos… ¡cacadrilos! Tres playas de Puerto Vallarta contaminadas con heces fecales

Puerto Vallarta, el destino de sol, mar y selfies, ahora también puede presumir de otro “atractivo” veraniego: aguas llenas de heces fecales. Así lo reveló la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), que declaró no aptas para uso recreativo a tres playas emblemáticas del puerto: Playa del Cuale, Playa Camarones y Playa Mismaloya.
Y no se trata de una advertencia menor. El análisis bacteriológico más reciente encontró niveles preocupantes de enterococos fecales —bacterias indicadoras de contaminación por excremento humano o animal— en estas zonas turísticas. El Cuale rompió récord con 822 NMP/100 mL, Mismaloya alcanzó 497, y Camarones superó apenas el límite con 211. Recordemos que la barrera sanitaria está en 200.
Sí, el mismo mar donde turistas se zambullen con entusiasmo ahora está oficialmente etiquetado como riesgo sanitario. Y como si no bastara con la reciente aparición de cocodrilos nadando plácidamente cerca de bañistas, ahora el baño de mar puede incluir también un chapuzón en aguas contaminadas. Doble emoción. Doble amenaza.
Playa del Cuale y Camarones, en pleno centro de Puerto Vallarta —cerca del Malecón, rodeadas de hoteles, bares y turistas internacionales que creen estar en el edén—, ahora figuran en la lista negra. Por su parte, Mismaloya, joya del sur vallartense, famosa por su historia de cine y sus paisajes de postal, tampoco se salva del apestoso escándalo.
Según Cofepris, la causa del problema no es ningún misterio: drenajes pluviales, descargas de aguas residuales, falta de alcantarillado, comercio informal, asentamientos irregulares y un largo etcétera de desidia urbana. Todo esto, combinado con la alta afluencia turística, forma un cóctel perfecto para transformar el paraíso en un caldo de cultivo bacteriano.
El reporte forma parte del monitoreo prevacacional de verano 2025, donde se analizaron más de 2,300 muestras de agua en 289 playas del país. Solo 16 playas salieron reprobadas. Tres de ellas están aquí, en el corazón de uno de los destinos turísticos más importantes de México.
El golpe es directo a la industria turística. Porque vender la imagen de “playas limpias y seguras” mientras los reportes oficiales gritan lo contrario no es tarea fácil. Hoteleros, restauranteros y touroperadores tendrán que sudar (y mucho) para convencer al visitante de que el paraíso sigue siendo eso… y no una trampa bacteriana con vista al mar.
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Y aunque Cofepris recomienda a la población ayudar a mantener limpias las playas y reportar irregularidades, lo cierto es que la solución no está en recoger colillas del arena, sino en resolver las raíces del problema: infraestructura deficiente, urbanismo desordenado y autoridades locales que miran hacia otro lado mientras la marea se pone marrón.
Así que este verano, antes de correr al mar con bronceador en mano y flotador de flamingo, valdría la pena preguntarse: ¿y si además de cocodrilos, hay también… cacadrilos? Porque en Vallarta, al parecer, el verdadero peligro no se ve, pero flota.