Un hecho histórico: la ruta wixárika es la primera tradición viva en ser Patrimonio Mundial

Por primera vez, una cultura indígena viva es reconocida por la Unesco como Patrimonio Mundial, marcando un logro histórico para el pueblo wixárika
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UNESCO reconoce la Ruta Wixárika como Patrimonio Mundial Vivo

La Ruta Wixárika por los Sitios Sagrados hasta Wirikuta fue incluida oficialmente en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, convirtiéndose en la primera tradición indígena viva en recibir esta distinción. Se trata de un reconocimiento histórico para el pueblo wixárika, que habita principalmente las sierras de Jalisco, Nayarit, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí.

Este camino ceremonial recorre más de 500 kilómetros, iniciando en la Sierra Madre Occidental (entre los municipios de Mezquitic, Bolaños y Huejuquilla el Alto, en Jalisco) y cruzando territorios de Nayarit, Durango y Zacatecas, hasta llegar al desierto de Wirikuta, ubicado en el altiplano potosino, San Luis Potosí.

Un pueblo de raíces profundas

Los wixárika —comúnmente mal llamados “huicholes”— han vivido durante siglos en zonas de difícil acceso, lo que les permitió conservar su cultura casi intacta desde tiempos prehispánicos. Su cosmovisión está basada en el respeto a la naturaleza y a las deidades que, según su tradición, habitan en elementos como el sol, el maíz, el venado y el peyote (hikuri), planta considerada sagrada.

Wirikuta: el corazón espiritual

Uno de los sitios más importantes del recorrido es Wirikuta, en el desierto de San Luis Potosí. Ahí florece el peyote, planta clave en los rituales de sanación, conexión espiritual y equilibrio natural. La comunidad wixárika considera este sitio como “la casa del hermano mayor” y realiza peregrinaciones anuales para mantener el balance con las fuerzas del universo.

Arte que narra su historia

El arte wixárika es famoso por su detalle y color. Chaquiras, bordados, máscaras y pinturas cuentan historias sagradas. Cada obra representa símbolos de su mitología, convirtiéndose en una forma de comunicación con sus dioses y con el mundo.

Un logro que es también una defensa

Para los wixaritari, esta inscripción en la lista de la Unesco no es solo un orgullo, sino una forma de protección. Así lo explicó la Secretaría de Cultura, al destacar que ahora su herencia cuenta con la máxima defensa legal que ofrece el derecho internacional para los patrimonios culturales.

El reconocimiento también manda un mensaje poderoso: proteger la cultura indígena no es mirar al pasado, sino asegurar el futuro.

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EtiquetasWixárikas
Eréndira Rangel