Input your search keywords and press Enter.

Pensaban estaba dormido; indigente murió en la banqueta

Puerto Vallarta.- Un hombre al parecer indigente y  conocido como “El Borrascas”,  fue reconocido por agentes de la Policía Municipal pues deambulaba por las calles pidiendo mezcal, fue el hombre que encontraron sin vida hace unos momentos sobre la banqueta de una cancha de fútbol rápido ubicada en la zona de las moras.

Lupillo Arce

Lupillo Arce

 

 

 

 

 

 

 

EL Reporte:
Las autoridades llegó por medio del 911 donde les daban a conocer que en la avenida Agapito Medina afuera de conocidas canchas se encontraba tirada sobre la banqueta una persona del sexo masculino la cual aparentaba estar dormida.
Cuando los uniformados llegaron al lugar se pudieron percatar de que el reporte era efectivo se observaba un masculina de boca arriba, mismo que aparentaba tener entre 50 a 55 años de edad el cual no respondía a los llamados.
Debido a ello los policías procedieron a moverlo el cual se encontraba inerte ante lo cual solicitaron la presencia del personal de paramédicos para que lo revisaran y de esta manera determinar si la persona estaba desmayada o sin vida.
Al lugar se presentaron paramédicos del cuerpo de bomberos quienes luego de verificar sus signos vitales se percataron de que estos eran nulos el hombre estaba sin vida y tenía alrededor de una hora de haber fallecido razón por la cual los agentes fueron informados en torno a esta situación y de inmediato procedieron a acordonar el área siguiendo el protocolo En estos casos. Personal de la fiscalía fue informada de los hechos por parte de los agentes de la policía Quienes se encuentran ya realizando los registros en torno a estos lamentables hechos de igual manera están en espera de la llegada del personal de la policía investigadora y del SEMEFO para que se hagan cargo del cadáver y de esta manera se ha llevado a los descansos del SEMEFO donde se le practicaría la autopsia para determinar la causa de muerte a sí mismo para ver si alguien lograba identificarlo.

Edición impresa digital aquí